Lluvia de estrellas al amanecer

Cuadrantidas Meteoros

Cuadrantidas MeteorosUna ráfaga de meteoros llenará el cielo antes del amanecer del 3 de enero.

La lluvia anual de meteoros Cuadrántidas por lo general son de las mejores del año, y en 2013, una vez más, ofrecerán una presentación agradable.

En todo el hemisferio occidental, la lluvia alcanza su pico antes del amanecer 3 de enero. Por desgracia, una luna gibosa menguante también estará en el cielo, y su luz  oscurecen las rayas tenues.

Las Cuadrántidas generar un alto porcentaje de meteoros brillantes, por lo que todavía debe clasificar entre los mejores lluvias del año. Los astrónomos predicen que las Cuadrántidas alcanzarán su punto máximo alrededor de las 8 de la mañana EST 3.

Ese tiempo es más eficaz para Asia, pero en América del Norte los observadores de meteoros también debe mantener un ojo hacia fuera porque la predicción de lluvias de meteoros sigue siendo inexacta.

Los meteoros de las Cuadrántidas son lo suficientemente brillantes como para ser vistos durante el crepúsculo.

La Gran cacerola se acurruca baja en el norte al caer la noche, con su cazo no muy alejado del horizonte. Rota a través del cielo durante la noche, alcanzando su punto más alto temprano por la mañana. Seguirá alta en el cielo a primera luz.

La Osa Mayor

La Osa Mayor es una de las constelaciones más famosas. Se puede ver durante todo el año mirando hacia el norte. La constelación es más extensa que el asterismo que aparece en la imagen, pero éste –llamado a veces La cacerola— es la parte más conocida e identificable de la Osa Mayor. En México parte de la Osa Mayor se oculta bajo el horizonte y luego sale una vez con cada giro de la bóveda celeste. Pero en la latitud de Grecia esta constelación da vueltas y vueltas alrededor del polo norte celeste sin jamás ocultarse. Por eso dice Homero, en La odisea, que la Osa Mayor “Nunca se hunde en las aguas del océano”.

Según la leyenda griega, Zeus, padre de los dioses del Olimpo, se enamoró un día de la hermosa ninfa cazadora Calisto, que vivía en los bosques de Arcadia. Presa de un intenso amor, Zeus sedujo a Calisto. Hera, la esposa de Zeus, estaba tan celosa de la ninfa, que la convirtió en oso.

Pasó el tiempo y cierto día Arkas, hijo de Calisto, que también era cazador, se topó con un oso en el bosque. El animal era nada menos que su madre, pero Arkas no lo sabía. Estaba a punto de dispararle una flecha cuando Zeus intervino para impedírselo y revelarle la verdad. A fin de que Calisto no volviera a tener encuentros peligrosos de esa naturaleza, Zeus la tomó de la cola y la lanzó hacia el cielo. Luego el padre de los dioses olímpicos transformó a Arkas en oso y lo puso también en el cielo para hacerle compañía a su madre. Arkas es hoy la constelación de la Osa Menor, y la punta de su cola es la estrella polar, guía de navegantes y viajeros desde tiempos antiguos.

Pero Hera no estaba conforme. Después de todo, con Calisto dando vueltas en el cielo eternamente, Zeus podía ver a su amor cuando se le antojara. Así que la diosa llamó a su hermano, Poseidón, dios del mar, y le hizo prometer jamás permitir que los osos celestes, Calisto y Arkas, se acercaran a sus dominios acuáticos. Por eso la Osa Mayor y la Osa Menor nunca se ponen… En la latitud de Grecia; en México, donde la Osa Mayor hunde la cola bajo el horizonte, esta parte de la leyenda no tiene sentido.

Por lo general, las formas de la mayoría de las constelaciones les evocan imágenes distintas a observadores de culturas distintas. Pero las estrellas de la Osa Mayor también fueron asociadas con este animal por los indígenas del Nuevo Mundo. Una leyenda india de Norteamérica explica por qué cambian de color en el otoño las hojas de los bosques del norte. Las tres estrellas de la cola de la osa griega representaban para estos indios a tres cazadores que iban en pos de un oso, representado por el cuenco de la cacerola. Todo el año dan vueltas y vueltas persiguiendo al oso, pero en el otoño, cuando se ve la constelación bajar hacia el horizonte al caer la noche, los cazadores le dan alcance a su presa. Entonces disparan sus flechas. Una de las flechas le da en el flanco y al manar la sangre del oso, pinta los árboles de color rojo intenso.

Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.

¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… Es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… Son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.

Imitar lo observado  nos conecta en un 70% con la energía del Universo…

Emular lo observado nos convierte en la energía.

Fuentes: radiouniverso.org,
Imagen:
noticiaaldia.com