A pesar de ser la luz combinada de millones de estrellas, la Vía Láctea es tan débil que cualquier luz artificial la bloquea de la vista. Para ver a la Vía Láctea, aléjese de las luces de la ciudad, después mire bajo hacia el este no mucho después del crepúsculo.
Vía Láctea Veraniega
Una de las alegrías de un cielo oscuro de verano es la Vía Láctea –una delicada banda de luz que parece una nube brillante. Sus filamentos de estrellas y vacíos son realmente espectaculares –pero para verlos hay que alejarse de las luces de la ciudad.
Al anochecer, el arco de la Vía Láctea se halla en lo alto en el cielo del este; va de norte a sur. Casiopea, la constelación con forma de W, está cerca de su extremo norte, las brillantes estrellas del Triángulo de Verano marcan el medio y Sagitario, con forma de tetera, ocupa el extremo sur.
La banda luminosa perfila el disco de la Vía Láctea. Nosotros estamos dentro de ese disco y estamos, por ello, rodeados de las estrellas de la Vía Láctea. Hay más estrellas cuando miramos en el plano del disco que cuando lo hacemos por encima o por debajo de él. Es como ver los árboles en un bosque cuando miramos a los lados, pero ver el cielo abierto si miramos hacia arriba.
En verano es cuando la Vía Láctea brilla más, porque miramos al centro de la galaxia, densamente poblado. De hecho, el corazón de la galaxia se halla encima del «pitorro» de la tetera de Sagitario. Esa parte del cielo contiene muchos cúmulos estelares, y muchos de ellos pueden encontrarse con binoculares: más vistas hermosas en la espectacular Vía Láctea.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
















