Júpiter se encuentra muy hacia la derecha de la Luna mañana a primera luz, con Venus ligeramente más cerca de la Luna y hacia su izquierda inferior. Los dos planetas brillan mucho más que las verdaderas estrellas en el cielo nocturno, haciéndolos fácil de encontrar.
Flotar por los cielos del planeta Júpiter sería una experiencia asombrosa. Relámpagos en tormentas del tamaño de estados; nubes de tonos rojizos y canela que descienden por la atmósfera. Y, por la noche, lunas exóticas que adornan brevemente el cielo.
Pero hay un pequeño problema. Para llegar a Júpiter habría que atravesar los cinturones de radiación del planeta y, sin una fuerte protección, esa travesía nos liquidaría instantáneamente.
Júpiter genera un fuerte campo magnético. El campo atrapa partículas solares con carga energética, creando cinturones de radiación.
Los cinturones también están alimentados por los volcanes de Io, una de las lunas de Júpiter. Los volcanes expulsan partículas a la atmósfera de “Io”. Parte de este material escapa y entra en órbita alrededor de Júpiter, formando una nube con forma de rosquilla. Los cinturones magnéticos de Júpiter proporcionan una carga eléctrica a los átomos de esa nube, haciendo que los cinturones de radiación sean todavía más fuertes.
A la distancia de Io a Júpiter, los cinturones son tan fuertes que una persona sin protección recibiría una dosis letal en sólo unos minutos.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: universoonline.org.















