Existen tres narrativas sobre el lugar de nacimiento de la Virgen María.
La primera dice que en Belén, una ciudad palestina situada al sur de Jerusalén. Según un escrito titulado “De nativ. S. Mariae” aparecido en las obras de San Jerónimo, es una aproximación del contenido de la historia del Peregrino de Piacenza quien escribió cercano al 580 después de Cristo.
La segunda dice que fue en Seforis, unas tres millas al norte de Belén. Existe la creencia que Santa Ana y Joaquín los padres de la Virgen María fueron nativos de Séforis. En el año 55 a.C. Aulo Gabinio, gobernador de Siria, estableció en Séforis uno de los cinco synedrios o consejos administrativos de Palestina.


La Festividad de la Natividad de Nuestra Señora no se celebró en Roma hasta finales del siglo VII; sin embargo, dos sermones encontrados entre los escritos de S. Andrés de Creta (m. 680) implican la existencia de esta fiesta y nos hacen suponer que fue introducida en una fecha más temprana en otras iglesias.
En 1799, el décimo canon del Sínodo de Salzburgo señala cuatro fiestas en honor de la Madre de Dios: la Purificación, el 2 de febrero; la Anunciación, el 25 de marzo; la Asunción, el 15 de agosto y la Natividad, el 8 de septiembre.
















