

Sor Juana se crió con su abuelo materno Pedro Ramírez en una hacienda de Panoayan. Estudió las primeras letras en Amecameca, a los tres años Juana ya sabía leer, a los siete quería ir a la Universidad y a los ocho escribió una loa para la fiesta de Corpus.
En 1656, su madre envió Sor Juana a la capital a vivir a la casa de su hermana, María, esposa de Juan de Mata, un acaudalado y próspero empresario. Ahí Sor Juana Inés estudió latín, bastándole solamente 20 lecciones para dominar esta lengua.
Sor Juana leyó mucho durante toda su vida tanto autores clásicos romanos y griegos como españoles.
En 1664, ingresó a la corte como dama de compañía de la virreina, Leonor María Carreto, marquesa de Mancera, a la que dedicó algunos sonetos con el nombre de Laura. El virrey, admirado, trajo cuarenta expertos de todas facultades para someterla a un examen del que salió triunfante, contestando con sabiduría toda pregunta, argumento y réplica.
Sor Juana decidió entrar a un convento porque: “para la total negación que tenía al matrimonio era lo más decente que podía elegir en materia de la seguridad de mi salvación”.
Primero fue al convento de San José de las Carmelitas Descalzas (1667) pero “la severidad de las reglas y el rigor de la orden” la saco a los tres meses. Después ingresó a la orden de las jerónimas en el convento de Santa Paula, donde profesó el 24 de febrero de 1669.
En el convento, Juana Inés de la Cruz hizo oficios de contadora y archivista. Se dedicó al estudio y a la escritura, llegó a poseer más de 4,000 volúmenes, instrumentos musicales, mapas y aparatos de medición. Abarco profundos conocimientos en astronomía, matemáticas, lengua, filosofía, mitología, historia, teología, música, pintura y cocina, por citar solo algunas.


Sor Juana ganó premios por sus villancicos para las festividades religiosas, además de sonetos, rondillas, décimas, silvas y liras que constantemente componía.
El primer libro publicado por Sor Juana Inés de la Cruz fue Inundación Castálida, que reunió una buena parte de su obra poética y fue publicada en Madrid, antes que en la Nueva España.
El escrito con el largo título de “Carta atenagórica de la madre Juana Inés de la Cruz, religiosa profesa de velo y coro en el muy religioso convento de San Jerónimo que imprime y dedica a la misma Sor Philotea de la Cruz, su estudiosa aficionada en el convento de la Santísima Trinidad de la Puebla de los Ángeles”, una crítica a un sermón del jesuita portugués Antonio de Vieyra, afamado teólogo de la época.
Trajo consecuencias aun cuando su publicación fue por cuenta de la citada sor Philotea, que en realidad erá el obispo de Puebla. Sor Juana fue obligada a deshacerse de su biblioteca, sus instrumentos y obligada a dedicarse al convento.
Sor Juana murió el 17 de abril de 1695 contagiada de la epidemia que azotó al convento de Santa Paula.
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Sor Juana Inés de la Cruz
Sinopsis:
Cuando el Nuevo Virrey Novohispano, el Marqués de la Laguna, llego en 1680, promovió el arte y la cultura entre los miembros de una corte que consideraba debía elevar el nivel de sus conocimientos. Sor Juana, fue elegida para organizar un acto en honor a los nuevos virreyes. Con su irreverencia, pasión y carácter se gano la admiración de la esposa del virrey, María Luisa, entablando amistad inmediata.
El mismo acto que dio a Sor Juana una nueva amiga, le asigno un nuevo enemigo, el jesuita Antonio Núñez de Miranda.
En una de sus largas y cultas charlas, Sor Juana le contó a María Luisa, su nueva protectora, una de sus historias favoritas sobre el escepticismo de la antigua virreina acerca de los conocimientos adquiridos por Sor Juana. Su examen de cultura rendido en la universidad a los 17 años.
Vea algunos de los momentos más interesantes en la vida de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, y comparta el valor de algunas de sus palabras.
















