Yom Kippur (o Iom Kippur)

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yom-kippur-2«… En el séptimo mes. A los diez días del mes, afligiréis vuestras almas y no haréis ningún trabajo … Porque en este día se presentará expiación por vosotros para que esteis limpios de todos vuestros pecados antes del L-RD «. -Levítico 16:29-30

Yom Kippur (o Iom Kippur), es probablemente la fiesta más importante del año judío. Muchos Judíos que no observan ninguna costumbre y otros judíos por elección a se abstendrán de trabajar y/o asistirán a la sinagoga para los servicios en este día. Yom Kippur se produce el día 10 de Tishri . La fiesta se instituyó en Levítico 23:26 y ss.

El nombre de «Yom Kippur» significa «Día del Perdón», y más o menos explica lo que es el día de fiesta. Es un día dedicado a «afligir el alma», para expiar los pecados del año pasado. En los días de temor, menciono los «libros» en el que Dios inscribe a todos nuestros nombres. En Iom Kipur, la sentencia dictada en estos libros está sellado. Este día es, en esencia, la última apelación, la última oportunidad para cambiar la sentencia, para demostrar el arrepentimiento y hacer las paces.

yom-kippurEl Yom Kipur expía sólo por los pecados entre el hombre y Dios, no los pecados contra otra persona. Para expiar los pecados contra otra persona, primero se debe buscar la reconciliación con esa persona, corrigiendo los errores que cometió en contra de ellos si es posible. Todo eso debe hacerse antes de Yom Kippur.

El Yom Kippur es un día completo de reposo, ningún trabajo se puede realizar en ese día. Es bien sabido que se supone que debe abstenerse de comer y beber (ni siquiera agua) durante el Yom Kippur. Se trata de un día completo, 25 horas inmediatamente antes de la puesta del sol de la noche antes de Yom Kippur y termina después del anochecer el día de Yom Kippur. El Talmud también especifica las restricciones adicionales que son menos conocidos: lavar y bañarse, ungir el cuerpo de uno (con los cosméticos, desodorantes, entre otras cosas, uso de calzado de cuero (la ortodoxía Judia rutinariamente usa zapatillas de lona bajo sus ropas de vestir el día de Yom Kippur), y mantener relaciones sexuales están prohibidos en Iom Kipur.

Como siempre, cualquiera de estas restricciones pueden ser levantadas cuando se tratara de la existencia de una amenaza a la vida o la salud. De hecho, los niños menores de nueve años y las mujeres en el parto (del tiempo de trabajo comienza sino hasta tres días después del nacimiento), no se les permite cumplir, incluso si así lo desean. Los niños mayores y mujeres del tercer al séptimo día después del parto se les permite a ayunar, pero se les permite romper el ayuno si sienten la necesidad de hacerlo. Las personas con otras enfermedades deben consultar a un médico y un rabino para pedirle consejo.

yom-kippurLa mayor parte de día sagrado se pasa en la sinagoga , en oración. En sinagogas ortodoxas , servicios comienzan temprano en la mañana (8 a 9 am) y continuar hasta las 3 PM. Entonces la gente suele ir a casa para una siesta por la tarde y regreso a las 5 o 6 pm para los servicios de la tarde y por la noche, que continúan hasta la noche. Los servicios llegan a su final al caer la noche, con el sonido de la gedolah tekiah, un toque largo sobre el shofar. Ver Rosh Hashaná para más información sobre el shofar y sus explosiones característicos.

Se acostumbra a vestir de blanco en la fiesta, que simboliza la pureza y la trae a la mente la promesa de que nuestros pecados quedaran tan limpios (tan blancos) como la nieve (Is. 1:18). Algunas personas usan una Kittel, el manto blanco en el que los muertos son enterrados .

 

Costumbres propias del Feriado


Haazinu

yom-kippur_torahsEl Sidra de Haazinu se inicia con la gran oración de Moisés, «Oíd, vosotros los cielos… y dejad oír a la tierra.» La Midrash, con su sensibilidad usual a los matices del lenguaje, observa que Moisés parece estar hablando en términos de intimidad con los cielos, y de distancia en relación con la tierra.

Hay un verso casi exactamente opuesto en Isaias, «Oíd, oh cielos, y prestad atención, oh tierra,» en el que Isaia expresa cercanía con la tierra y distancia del cielo. ¿Cuál camino debe seguir el judío?

¿Debe tratar de buscar el cielo y mantenerse al margen de los eventos mundanos? ¿O, como Isaias, debe encontrar su hogar espiritual en las cosas de la tierra?

¿Y qué importancia tiene este dilema en el tiempo en el que usualmente se lee el Sidra, los Diez Días de Arrepentimiento, y los días que siguen a Iom Kipur, los momentos supremos de examen de uno mismo en el año judío?

 

Palabras de Cercanìa y de Distancia

La Midrash nos dice que Moisés estaba «cerca del cielo » y «lejos de la tierra,» y por eso decía, «Oíd, vosotros los cielos… y dejad oír a la tierra las palabras de mi boca.»

«Oíd » se dice en tono de cercanía, «dejad oír a la tierra» tiene el acento de la distancia. De la misma manera, la Midrash dice que Isaia estaba «lejos de los cielos… y cerca de la tierra,» ya que dijo, en exacta oposición a Moisés, «Oíd, oh cielos, y prestad atención, oh tierra.»

Pero esta oposición es sorprendente. «Torá» significa «enseñanza,» y todas sus palabras son de instrucción para todo judío. Cuando Moisés dijo «Oíd, vosotros los cielos… y dejad oír a la tierra», la implicación era que todo judío debía tratar de estar cerca del cielo, y liberarse de las restricciones de la tierra.

Si Isaia, el más grande de los profetas, no podía lograr esto, ¿cómo puede la Torá exigírselo a todo judío?

Y si la cercanía al cielo está de hecho al alcance de todo judío mediante la inspiración de Moisés que está «dentro» de todo judío, ¿por qué no pudo Isaia alcanzar este nivel?

El asunto es todavía más extraño, pues, como dice la Midrash, las palabras de Isaias fueron dichas como continuación del discurso de Moisés. Hablando como si tuviese la inspiración directa de Moisés, debiera haber sido muy fácil para Isaias alcanzar sus alturas.

Nos vemos forzados a concluir, entonces, que Isaia no estaba a un nivel inferior, sino a uno superior a aquel al que Moisés había hablado. En este sentido continuaba donde había quedado Moisés. Alcanzando las alturas de Moisés, «cerca del cielo,» pudo lograr un logro todavía mayor, el de estar «cerca de la tierra.» Y como las palabras de Isaiah, son también parte de la Torá, forman un mensaje universal al judío.

Debemos también darnos cuenta de que ya que cada enseñanza de la Torá tiene relevancia especial en el momento del año en que se leen, estas palabras de Moisés y su continuación en Isaia tienen un significado especial para el tiempo entre Rosh Hashaná y Sucot, durante el que son siempre leídas.

 

Días de Sollozos

yom-kippuEl Rabino Itzjak Luria, el Ari, dijo, «Quien no derrame lágrimas durante los Diez Días de Arrepentimiento – su alma es imperfecta.» El simple significado de esto es que durante estos días Dios está cerca de todo judío con [en la frase jasídica], «la cercanía de la luminaria a la chispa.»

Si aún en tal tiempo de gracia, un judío no se conmueve hasta derramar lágrimas de arrepentimiento, hay imperfección en su alma. Nada lo despierta para volver a su origen. Se ha alejado de su destino.

Pero el Ari sugiere, al decir «Quien no derrame lágrimas,» que esto se aplica a todo judía, hasta al perfectamente justo. Y sin embargo el arrepentimiento, ciertamente al ser acompañado por lágrimas, es sobre pecado, trasgresión, malas acciones, de las que el hombre justo es inocente. ¿Cómo podemos esperar que se arrepienta, y tanto que debe haber alguna imperfección en su alma si no se conmueve hasta derramar lágrimas de penitencia?

Podríamos entender la observación de Ari si se refería al «benoni,» el judío que nunca ha pecado, ni siquiera de pensamiento, pero que todavía no ha eliminado el deseo de hacer algo malo, aunque lo mantenga en supresión continua.

En él siempre hay la posibilidad del pecado, y esto por sí solo es suficiente para las lágrimas en estos días supremos de examen de uno mismo. Pero los completamente justos, cuya naturaleza no se ve revuelta ni siquiera por la taza de un deseo desorientado, parecerían no tener necesidad o causa para lágrimas.

La humildad puede conducirlo a ellas. Hasta el gran Raban Iojanan ben Zakai lloró y dijo, «Cuando tengo dos opciones, una que conduce al Paraíso, y la otra a Gehinnom, y no sé cuál debería tomar, ¿no debo llorar?»

En su fervor, los justos pueden pensar erróneamente que no son merecedores. Pero ¿por qué sugiere el Ari no solamente que pueden a veces sollozar, sino que deben hacerlo? El conocimiento de uno mismo es una virtud y no es un deber pensar en uno mismo como alguien peor de lo que es.

 

Lagrimas de Alegria y Amargura

El Alter Rebe explicaba que las lágrimas a las que se refería Ari no eran lágrimas de amargura y recriminación de uno mismo, sino lágrimas como las que el Rabino Akiva derramó al penetrar los misterios secretos de la Torá – lágrimas de intensa alegría.

Pero estas no pueden ser las únicas lágrimas que derrame el justo, o parecería que Ari usa una palabra para hablar de dos opuestos – las lágrimas gozosas de los justos y las lágrimas amargas de los demás judíos. Las primeras expresarían cercanía a Dios, las segundas una sensación de distancia.

 

El Espiritù Volverá

yom-kippuLa explicación es que teshuvah no es simplemente arrepentimiento, algo que solamente se da cuando hay un pecado. Significa el retorno del alma a su fuente. «Y el espíritu volverá a Dios, quien lo dio.» Hasta el hombre justo que sirve a Dios con amor y temor y la totalidad de su ser no ha alcanzado todavía esa etapa de completa cercanía con Él, la cual experimentó el alma antes del nacimiento.

La existencia terrenal crea una distancia entre el alma y Dios que ni siquiera lo justo puede cerrar totalmente, y éste es el dolor del justo y la fuente de sus lágrimas. Él siente, aún en la vida humana más alta, que es un descenso del alma desde su trono celestial. Sus lágrimas, como las del judío ordinario, surgen de una conciencia de la distancia que le separa de Dios.

 

Lágrimas para Borrar

Pero ni siquiera esta respuesta será suficiente, ya que los justos estarían lamentando entonces lo inevitable: El hecho de que la existencia corporal pone distancia entre Dios y el alma. Es un hecho que el hombre no puede cambiar. Y el hombre no se puede culpar por lo que el hombre no puede cambiar. Si el hombre justo estuviese pensando en su propia satisfacción espiritual, podría sentirse amargado de que el nacimiento fuese la pérdida del alma.

Podría sentirse ofendido sin sentirse culpable. Pero los justos no piensan en sí mismo. Piensan en vez de eso en la voluntad Divina, la cual es que su alma debe vivir dentro delos estrechos límites del mundo. ¿Porqué entonces deben llorar por su situación?

Quizás podría ser que los justos lloran porque no han cumplido (todavía) su misión. El descenso del alma no es un fin en sí mismo, es un medio de un ascenso todavía mayor que borra totalmente, al reconocer el alma su nada y la realidad de Dios que abarca todo. Y ya que el hombre justo tiene alguna realidad en sus propios ojos, no ha llegado todavía al final de su camino. Todavía tiene causa para derramar lágrimas.

Y sin embargo, si ni siquiera el hombre más grande puede alcanzar esta etapa, ¿cómo podemos decir que debía haberla alcanzado? No podemos exigir lo imposible.

La verdad es que el judío es parte de Dios. Puede elevarse sobre las posibilidades espirituales ordinarias del mundo. Y derrama lágrimas por sus limitaciones humanas, porque ésta es la manera de superarlas.

«Desde mi confinamiento he llamado al Señor: El Señor me respondió con ampliación.» Es el sentido de que después de todos los logros de una vida justa, uno todavía está en «confinamiento,» que trae la «ampliación», la cual es la pérdida de la propia conciencia del hombre y su asimilación a lo Divino.

 

Unidad con Dios Dentro del Mundo

Ésta es la relevancia de los Diez Días de Teshuva, el tiempo cuando Dios está más cerca del hombre, aunque teshuvah siempre es importante.

Estos días no solamente la hacen especial, sino que la elevan a un nuevo grado. Es más que arrepentimiento por el pecado; es la vuelta del alma a Dios, el fin de la alienación espiritual. Esta repentina posibilidad le permite al hombre ver sus limitaciones humanas como algo que no es inevitable. Pueden ser superadas. Y, por lo tanto, cada judío puede llorar por ellas.

Cuando el hombre logra esta superación, ha logrado un avance que únicamente es posible para el alma en su existencia terrenal. Ha llegado a ser uno con el Infinito en medio de lo finito. Así revela que la unión del alma con Dios no tiene ninguna limitación, pues ha alcanzado la unión con Dios sin renunciar al mundo.

«Desde mi confinamiento he llamado al Señor,» y dentro de este cuerpo, de este estrecho mundo, «el Señor me respondió con ampliación.»

 

El Shofar

shofar2Esto explica el significado del toque del shofar en Rosh Hashaná.

Por medio del shofar (cuya forma física indica «confinamiento» en un extremo, y «ampliación» en el otro), evocamos el reinado de Dios. Y el Talmud reporta que Dios dice: «Recitad ante Mí en Rosh Hashaná versos de reinado, recordatorio y el shofar. El reinado, para que me hagáis rey sobre vosotros, ¿y a través de qué? A través del shofar.»

La declaración es intrigante, porque el orden natural sería el primero en proclamar a Dios como nuestro rey, y luego en obedecer Sus decretos.

¿Cómo podemos evocar el deseo de Dios de ser nuestro rey cumpliendo Sus decretos, los cuales asumen que ya es nuestro Rey?

La explicación radica en nuestra plegaria antes de que se toque el Shofar: «Desde mi confinamiento he llamado al Señor….”

Nuestro «confinamiento» no es simplemente nuestros pecados, sino nuestra propia existencia como nosotros, como personas que sentimos que estamos separadas de Dios, y en tanto eso sea cierto, no hemos admitido a Dios como nuestro rey. Pero cuando estamos en este «confinamiento» y sin embargo «le pedimos al Señor» alcanzamos la Esencia misma de la Divinidad, y traemos la “ampliación” de Dios al corazón de la vida humana. Ésta es la creación del reinado de Dios. Es rey dentro del mundo, no sobre él.

 

Los Confines del Mundo y su Aplicación

La relación entre el Sidra de Haazinu – de la llamada de Moisés y la conclusión de ésta por parte de Isaiah- y los Diez Días de Teshuvah (así como los cuatro días que siguen a Yom Kipur), queda clara ahora.

Durante todo el año, nuestra vida religiosa se preocupa con las cosas de la «tierra,» el estudio de la Torá y el cumplimiento práctico de los mandamientos. Hasta los «deberes del corazón» pertenecen a nuestra personalidad humana, a nuestro intelecto, a nuestro temperamento.

Pero durante los Diez Días, «el espíritu deberá volver a Dios quien lo dio.» Todo judío debe darse cuenta del «confinamiento» que el mundo representa: hasta el punto de derramar lágrimas. Debe «pedirle al Señor,» con un empuje y un deseo de convertirse en uno con Dios.

Un hombre está donde está su voluntad. Y este acto de derramar lágrimas por su «confinamiento,» lo lleva más allá. Llega a estar «cerca del cielo » y «lejos de la tierra.» Su ardiente deseo es estar «cerca del cielo «: Y ahí es donde está.

La respuesta de Dios es «contéstame con expansión,» es decir, con Su presencia dentro de la tierra, que revela la verdadera Esencia de Dios, como arriba. El Infinito entra a su habitación humana. Y luego encuentra a Dios «cerca de la tierra» y «lejos del cielo».

 

La Lección de Isaia

Esto es cierto en la vida de un judío.

torah-in-the-arkEl «Cielo » es la Torá, la palabra de Dios. «Tierra» son los mandamientos, las acciones del hombre. Por medio del aprendizaje de la Torá, un judío se acerca a Dios. Por medio de los mandamientos, acerca a Dios al mundo.

Al principio, debe estar «cerca del cielo.» Así, aunque cumpla los mandamientos, su corazón debe estar en el estudio de la Torá.

Pero ésta es únicamente la primera etapa. Debe saber a tiempo que «no aprender sino hacer es lo esencial,» ya que la tarea real del hombre es cambiar el mundo, hacerlo la morada de Dios.

Se necesitó Isaia para que nos diera esta segunda etapa. La Torá fue recibida por Moisés, pero a Isaia le correspondió la profecía de la redención futura, el momento cuando el mundo será el lugar de morada de Dios, cuando «toda forma sabrá que Tú la has formado.» Cuando la forma del mundo se fusionará con la Infinidad de Dios. Que lo merezcamos ahora.

(Likutei Sijot, Vol. IX, pp. 204-214.)

Yom Kippur – Dia de Expiación

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