

Pero prefiero decir que la maravilla de una historia de lucha, dolor y conflicto termina con la creación de un el hermoso mito, la creación de la belleza, y así pudo haber elegido el pintor un momento épico, un momento poderoso, una lucha y hasta un castración.
Pero decidió llevar a una bella y púdica recién nacida diosa en una concha marina, impulsada por el viento y la brisa trabajando como uno en un intenso pero gentil abrazo, seguida por una lluvia de rosas cuyo origen causo, recibida por la primavera quien la espera con los brazos abiertos para acogerla en la orilla.
Curvas, ondas, sensual inocencia. Bellos colores movimientos pasiones y emociones. Un mito presentado con una exquisitez tal que debe ser degustado.
Veamos a Venus y la obra de Botticelli.













