Se abre el Telón

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Es importante que te familiarices con respecto al significado de las celebraciones, no por “erudismo” sino por “vivencia”…  el conocimiento y asimilación de nuestra “Historia” es la plataforma de despegue de nuestra “libertad”.

Revivo la tradición porque al hacerlo le doy protagonismo a mi esencia.

Neptuno Conjuncion Kiron Cuadratura Saturno

Con tantos planetas en Piscis es la gran oportunidad para hacer la CATARSIS de los CARNAVALES. Sumerjámonos en ellos conociendo su historia.

Ciclo carnavalesco          

Aseguran los etnólogos que el ciclo del Carnaval se inicia en diciembre y concluye el Miércoles de Ceniza. Este período coincide con el solsticio de invierno y la peregrinación que realiza la Naturaleza y la psique humana buscando la primavera, estación del amor en la que todas las fuerzas y energías revuelvan la vida física y psíquica.

Los romanos -a los que siempre hay que citar al hablar del Carnaval- lo festejaron con las Saturnalias en diciembre y las Lupercalias en febrero. El cristianismo asimiló éstas y otras fiestas paganas de invierno, las reestructuró y acomodó a su calendario emmarcándolas en rituales de la llamada “Risa Pascual”. En medio situó la Epifanía (6 de enero), la fiesta de San Antonio Abad (17 de enero) y la Candelaria (2 de febrero).

Para la sociedad rural, fuertemente estructurada por el cristianismo, el tiempo de «carnestolendas» ofrecía mascaradas rituales de raíz pagana y un lapso de permisividad que se oponía a la represión de la sexualidad y a la severa formalidad litúrgica de la Cuaresma.

La sombra

Pese a todo, el inconsciente colectivo y el personal aprovechan los rituales carnavaleros de este “revival” propiciado en muchos casos, y un grado considerable, por razones “fenicicias”, es decir mercantiles o comerciales, y también políticas. Los rituales los aprovecha el inconsciente, por ejemplo, para poner en marcha diversos contenidos energéticos afectivos de las primeras capas de la inconsciencia, denominados “complejos”.

El Carnaval es la época propicia para desdoblar la personalidad, es el momento más oportuno para el enmascaramiento y el disfraz. La máscara que esconde el rostro es un reflejo del mundo interior del sujeto; en ella se reflejan las proyecciones e identificaciones inconscientes del sujeto.

El Carnaval, como ninguna otra fiesta colectiva, es el gran escenario abierto para las representaciones de nuestro inconsciente personal, en el que se han agrupado en núcleos energéticos nuestras frustraciones, deseos ocultos y personalidades enmascaradas, conformando los citados “complejos”.

Durante la vida cotidiana permanecen reprimidos y durante el Carnaval pueden aflorar sin problema alguno. En estos complejos hay componentes instintivos rechazables, pero también, como afirmaba Jung, elementos psíquicos que pueden transformar al individuo de forma positiva. En esta personalidad escondida no solo hay tendencia moralmente desechables, “sino también una serie de cualidades buenas que hemos marginado y que sin embargo son instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc.”

Esta personalidad desconocida conforma la “Sombra” y puede darse a conocer durante el Carnaval. Su comprensión e integración consciente en el Yo, según Jung, supone un mayor desarrollo, mayor autoconocimiento y una ampliación de la conciencia. Un ejemplo de ello ha sido descrito literariamente por Herman Hesse en “El lobo estepario”. En esta obra el protagonista, Harry Haller, descubre su “sombra” y la integra a su personalidad consciente en el carnavalesco “Teatro para Locos”.

“No es que a la persona le sucede un acontecimiento, sino que al acontecimiento le sucede una persona. Un individuo se encuentra con determinados acontecimientos porque los necesita para poder llegar a ser más plenamente lo que sólo es potencialmente”. Dane Rudyhar

Por lo tanto debemos estudiar los acontecimientos como si fueran el fruto de un árbol sembrado en el tiempo cuyas raíces son el camino que nos conduce a su semilla.

Cada día el Universo nos reta de diferentes formas… No te dejes intimidar!

Semáforo … 

Luz Roja: A los excesos.
Luz Amarilla: Al automatismo.
Luz Verde: A la Presencia, al Ritual.

“Apuesta a ti… El premio eres tú”
Lourdes Méndez