Seguramente hay toda una lista de cosas que tienes pendientes, la abrumadora cantidad de responsabilidades y diligencias que tomamos cada uno hoy en día hubiese matado de estrés a un equipo completo en el siglo 18; sin embargo perseveramos, tomamos fuerza en nuestras habilidades y tecnologías para lograr una increíble cantidad de cosas en el transcurso de simples 24 horas.
Esta capacidad es la consecuencia de un importante aprendizaje, la conclusión de miles de situaciones complejas superadas que dejan la marca en tu vida, fortaleciéndote para ser más rápido, efectivo y productivo… ¿pero qué has hecho para transmitir ese aprendizaje?
Los maestros griegos decían que ningún conocimiento servía hasta que no fuese enseñado; parece mentira la forma como hemos dejado atrás el coaching que antes era responsabilidad de cada uno, relegándolo como una profesión de algunos asesores gerenciales.
El coaching tiene que permear tu vida en todos sus elementos, pues solo a través de enseñar lo que has aprendido puedes verdaderamente ser libre y aportar a la humanidad ese granito de arena necesario llevar el crecimiento de nuestra civilización hacia delante.
Hoy, piensa en quién tienes a tu alrededor puede ser mejor con un poco de guía y dedícate a darle con amor en el corazón, haciendo crecer a tu entorno.
Recomendaciones
- Si te es posible planea un viaje.
- Expande tus horizontes.
- Ten contacto con tus maestros ancestrales.
- Realiza deportes al aire libre… espacios abiertos.
- Conecta con el Arte y escucha música.
Antídotos
- Si tienes tu kit de Flores de Bach equilibra las energías:
Agrimony: Alivia las obsesiones y la acumulación de miedos. Disminuye los tormentos internos. Puedes consumir durante el día si no tienes la flor: toronja, naranja agria o limón.
- Ve la Película: El triunfo de un sueño
En un hecho que nos habla de la comunicación más allá cualquier mensaje visto o escuchado, un joven pondrá su fe en que las notas de su música le acercaran a sus padres perdidos mostrándole a todos que el llamado puede ir mas allá de las palabras.


El triunfo de un sueño (August Rush 2007) dirigida por Kirsten Sheridan y nominada a un Oscar.
Sinopsis:
En una fiesta Lyla Novacek (Keri Russell) una prometedora violonchelista e hija de una familia muy estricta y Louis Connelly (Jonathan Rhys Meyers), guitarrista y cantante de una banda de rock irlandesa se conocen, compartiendo la música pronto se sienten atraídos y comienzan un juego romántico que los lleva a una noche de pasión.
En la mañana Lyla y Louis se separan haciéndose la promesa de un pronto reencuentro, pero por el furioso padre de Lyla, no podrá cumplir con Louis, lo que había acordado y se separaron.
Después de discutir con su padre, Lyla sale huyendo y es atropellada. Al despertar su padre quien ha falseando su firma en los documentos de adopción y le dice que su hijo ha muerto.
Louis y Lyla con el corazón roto por la pérdida del otro han renunciado a su carrera musical, no saben la verdad sobre la existencia de su hijo.
Años después, Evan Taylor (Freddie Highmore) es un niño problemático creciendo en un orfelinato. El siente que puede escuchar música en todo la luz, el viento, el aire. Piensa que sus padres están vivos y al escuchar su música volverán a buscarle. Evan conoce a Richard Jeffries (Terrence Howard) un trabajador de servicios sociales de New York. Al Sr. Jeffries le simpatiza Evan, y escucha su solicitud de que no quiere ser adoptado. Quiere que confíe en él y le da su tarjeta por si algo se le ofrece.
Evan, huye a Nueva York allí a Artur, un chico guitarra de esquina al seguir a Arthur conoce a Maxwell Wallace, alias «Wizard» (Robin Williams) quie utiliza a varios huérfanos fugitivos como músicos callegeros por una gran parte de sus ganancias. Prueban a Evan quien resulta ser un prodigio musical y lo recluta llamándolo “August Rush». Cada vez que Evan toca una nota lo hace con fe pues espera que la música le una a sus padres, puede sentir la música en su interior y atravez de ella a sus padres.


Después de una redada de la policía, Evan se refugia en una iglesia donde impresiona con su talento y ello le lleva a Juilliard como «August Rush». Él ha demostrado ser mejor que los estudiantes universitarios allí y es elegido para ser interpretar junto a la Filarmónica de Nueva York en el Central Park, tocar música juntos, aunque no sabe quién es el otro.
Siente como la vibración en el llamado de la música hace revivir a tres almas solitarias al reencuentro viendo “El triunfo de un sueño”.














