Recrea la mitología

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luz y oscuridadDía de extremos, te recuerdo que los extremos se tocan.

Dos fuerzas se enfrentan el “Ego” y el “Altruismo”, todo esto trae guerra psicológica, retos y mucha frustración a menos que decidamos utilizar nuestro “libre albedrío” para convertirnos en sujeto y objeto de la acción, es decir causa y efecto.

Carl Jung trataba de explicar siempre la forma como los extremos conforman parte de la misma existencia humana a través de la amplia gama del total de las emociones.

Jung establecía que sin la más profunda de las depresiones, uno no podía comprender en su totalidad un momento de júbilo. Los extremos que alcanzamos nos ayudan a establecer marcos de referencia desde los cuales definir nuestras situaciones, equipándonos para enfrentar la realidad.

Desafortunadamente, los eventos negativos tienden a marcar más que los positivos, creando una aversión (a veces irracional) al dolor que coarta tu posibilidad de tomar riesgos y seguir adelante.

Día para “recrear” la mitología para ello nada mejor que comprender su significado.

Según Wikipedia

La mitología aparece de manera prominente en la mayoría de las religiones y, de igual modo, la mayoría de las mitologías están relacionadas con, al menos, una religión.
El término se suele usar más frecuentemente en este sentido para referirse a las religiones fundadas por sociedades antiguas, como la mitología griega, la mitología romana y la mitología escandinava. Sin embargo, es importante recordar que, mientras que algunas personas ven los panteones escandinavo y celta como meras fábulas, otros las consideran religiones.

Según la Web

La palabra mitología se utiliza habitualmente para describir los sistemas religiosos de mundos antiguos o de civilizaciones primeras, alejadas en el espacio o en el tiempo con nuestra sociedad actual. Digamos pues que son religiones antiguas, ritos ancestrales, creencias alejadas de las actuales que sólo pueden llegar a conocerse más concretamente a través de relatos míticos que han llegado hasta nuestros días.

Según Jung

Aunque Jung no llamó a la religión una «neurosis obsesiva universal», sí que consideró a todas las religiones, incluyendo el cristianismo, mitologías colectivas no reales en esencia, pero ejerciendo un efecto verdadero sobre la personalidad humana.