A lo largo de mi vida he descubierto que se me ha dado la dicha de conocer a gente valiente y valiosa. Muchos son dignos de ser considerados «Héroes Anónimos» y he tenido el honor de cruzármelos en el camino. Reflexionando me doy cuenta cuanto me han enriquecido sus historias y lo feliz que me ha hecho compartir conversaciones con algunos de ellos.
Enfrentamos cada día adversidades y conflictos de los que no siempre salimos ilesos o victoriosos. Recuperarse de las lesiones que estas situaciones causan es difícil. Todos quienes alguna vez hemos enfrentado en la vida momentos que nos han llevado al borde de la locura, la muerte o a una historia desgarradora, esas que leemos en las crónicas policiales y se han levantado por sí mismos, son dignos de mi admiración.
Es triste escuchar las historias de quienes se sienten amargados y fracasados por algo que les ocurrió, pero es maravilloso ver como otros con cuentos similares se levantan y comienzan de nuevo, encarando la vida y su realidad. Afrontando las consecuencias de lo que hicieron o las situaciones que los rodearon.
Conozco un par de chicos que a duras penas tenían para costearse el almuerzo en la universidad, y hoy uno de ellos es médico y el otro dio a su mamá de regalo una casa en su cumpleaños. Conozco chicas de hogares destrozados, que salieron de edad temprana a la calle, a trabajar honradamente, y hoy son excelentes madres de bellas familias y ejecutivas de importantes compañías.
He conocido presos que para reformar su conducta eligieron perseguir la excelencia en un nuevo y exigente trabajo, he visto a jóvenes quienes sufrieron maltrato infantil, que hoy, convertidos en adultos de provecho llevan alegría a los niños de la calle.
Recuperarse, es volver a un estado de normalidad después de haber pasado por una situación difícil, lo que es sin duda tarea de titanes. Pero hoy quiero reconocer a quienes tienen el valor de recuperarse e ir más allá.
Quiero llegar a quienes pese a lo malo disfrutan la vida, sonríen, aman, ayudan y quieren. Esos quienes han convertido el adverso en anverso, dándole vuelta a las situaciones con coraje y amor por la vida. A ustedes, que hablan a otro de lo que les sucedió para que no se sientan los únicos con «mala suerte» y prevengan el posible escenario.
A ti, que no sólo te recuperaste, además renaciste, reaccionaste, te reconstruiste, resurgiste, reviviste, te realizaste, te realzaste, te redimiste, te reavivaste, te reeducaste, te revelaste, te reestructuraste, te renovaste, te reencontraste.
Para ti, mi aplauso…













