

«Descendiente del vino y de la cocina un amigo»
El vinagre es un líquido miscible, con sabor agrio, que proviene de la fermentación acética del vino, y que utilizamos en muchos de nuestros platos y recetas favoritas.
Cinco mil años atrás, griegos y romanos ya explotaban las propiedades del vinagre. Desde entonces, se han derramado sus propiedades antisépticas y conservantes en la gastronomía del mundo entero. Y es que de la ingesta del vinagre -del latín «vinun acre», y del francés «vin aigre»-, se derivan varios beneficios: desde aliviar digestiones, hasta depurar y revitalizar nuestro organismo.
Entre las muchas propiedades de esta sustancia se destacan sus principios desintoxicantes del organismo según los cuales el vinagre es un potente diurético que nos ayudará a eliminar los residuos que acumulamos día a día en el organismo. Mejora la digestión y favorece el proceso de regeneración celular.
Alimento recomendado: alimentos en vinagre (Sardinas, boquerón, pepinillos, jalapeños).
Para tomar: Agua viva o agua de limón.
Ingredientes:
400 g de sardinas limpias
1/2 l de vinagre de vino blanco
2 cucharaditas de sal marina
Aceite de oliva extra virgen
5 ajos y perejil fresco picado
Preparación: Primero limpiaremos las sardinas. Les quitaremos la cabeza, las tripas y la espina central, además de la del lomo. Las lavamos bien para eliminar las escamas.
Ponemos las sardinas en un recipiente y echamos el vinagre mezclado con la sal. Dejamos macerar unas 12 a 24 horas.
Antes de servir escurrimos las sardinas, lavamos ligeramente en agua y secamos. Pasamos a una fuente y ponemos ajo, perejil y el aceite de oliva extra virgen.
Fuentes consultadas: revistademisantojos.blogspot.com; diariodespertador.com
Receta e imagen: directoalpaladar.com

















