Seguimos celebrando el “Arquetipo del Amor” muy presente en el colectivo por la celebración en honor al “Día del Amor y la Amistad o Día de San Valentín”.
Lo cierto, es que todos los días deberían ser de fiesta, sobre todo si el motivo es el amor y como cada celebración siempre va acompañada de un alimento, hoy en Cocinando con los Dioses les recomiendo los Higos, por su forma, por su historia y por su esencia, esta será la mejor manera de nutrir el cuerpo y el alma.
¡Comparte un higo con los que amas!
El higo fue uno de los frutos de la tierra prometida (Números 13,23). En el Antiguo Testamento se nombra repetidas veces a la higuera y siempre con el sentido de bienestar y prosperidad como por ejemplo en la cuarta visión del profeta Zacarías, anunciando la mesiánica venida del “Germen”.
En las tradiciones indoeuropeas, por ser el árbol del látex y por las innumerables semillas del fruto, se asocia frecuentemente a la higuera con los ritos de fecundación. Era el árbol consagrado a Dionisos, el dios helénico de la lujuria.
Bajo uno de estos árboles Buda recibió la iluminación que le llevó a fundar una de las mayores religiones del mundo. En la iconografía antigua, este árbol representa al mismo Buda y la extensión de su doctrina.


Existía en la Grecia clásica un grupo místico: los sicofantes (de sykon, higo, y phaíneim, revelar: los reveladores del higo) que dirigían los cultos agrarios de la fecundidad de la tierra, pues estudiando al higo y su formación conocían la regulación de los ciclos naturales. El poder de los higos no era sólo simbólico sino que adquirió peso político, estratégico y económico.
En la mitología griega se encuentra mucha información sobre la higuera. Una de las referencias más directas es de “origen ctónico” durante las batallas de los Titanes surgió para generar fuerza y lucidez a la humanidad.
Esta fruta también fue el manjar predilecto de Platón, de hecho se le conoce como la fruta de los filósofos. Galeno los aconsejaba a los atletas e Hipócrates los usaba para combatir los estados febriles. Por su parte, los bereberes los consideran un símbolo de fecundidad y resurrección.
La higuera “florece” hacia dentro. Pequeñas “bolsas” abultadas, es decir, los higos, llenos de estambres, pepitas y jugos, que en cualquier momento, si no se comen, atraerán con su dulzor a los insectos. Después se pudren y caen a la tierra.
Receta del día
Tarta de higos para los amantes


Para la masa quebrada:
- 100 gramos de azúcar morena.
- 250 gramos de harina.
- 150 gramos de mantequilla.
- 2 yemas de huevo.
- La ralladura de 1/2 limón.
- Una pizca de sal marina.
- 2 cucharadas de azúcar morena vainillada.
Para el relleno:
- 12 higos frescos.
- 4 cucharadas de azúcar morena.
- El zumo de un limón.
- 200 gramos mermelada de melocotón o albaricoque.
- 6 cucharadas de ron.
Preparación:
Preparamos la masa mezclando en un bol la harina, el azúcar morena, la ralladura de limón, la sal marina, el azúcar morena vainillada y la mantequilla y las yemas de huevo a temperatura ambiente.
Cuando esté bien mezclada y homogénea, la envolvemos en papel de aluminio y la metemos en la nevera durante una hora. Precalentamos el horno a 180º C.
Receta: directoalpaladar.com
Imágenes: menorcana.blogspot.com; thecookingacademy.co.uk; kimberlysnyder.net
















