En nuestro tercer y último día de Especial Solar te invito a reflexionar sobre los efectos que producen los rayos del Sol en nuestro cuerpo y sobre los cambios que él está generando en nosotros. Lo cierto es que el Sol nos aporta la energía suficiente para nuestra completa salud mental y física. Energiza y vitaliza el cerebro a través de la glándula pineal y ayuda a curar muchas enfermedades.
Daniel Lumera en su libro “Las 108 Perlas del Sol” expuso: Luz del Sol: Alimento y medicamento.
La Luz solar es el medicamento más potente que el ser humano puede usar de forma gratuita, pero esta posibilidad se desconoce o no se conoce ni se utiliza en amplia escala, tal vez sea por el hecho de que la luz del sol no se puede patentar.
La luz es un verdadero alimento para nuestro cuerpo y nuestro ser, tan es así que una mala iluminación causa los mismos efectos de una mala alimentación: el hombre se pone pálido, apático, tiende a la depresión y reduce su energía vital, la eficiencia del sistema inmunitario disminuye.
Una escasa exposición a la luz solar crea una serie infinita de problemáticas que se pueden manifestar en el plan físico, emocional, en la calidad de los pensamientos y, en general, en el estilo de vida.
Hoy te invito a comer alimentos que por su color evoquen el Sol, como el maíz…
Este cereal es considerado como una planta sagrada de todas las civilizaciones americanas prehispánicas. Para los mayas los primeros hombres fueron de barro, después de madera y por último de maíz amarillo y blanco.
Para la mitología aborigen americana “Madre maíz” es considerada la fuente de vida, madre universal de la que todos los hombres eran hijos.
Receta tradicional de la polenta


6 tazas de agua o caldo
2 cucharaditas de sal
1cucharadita de aceite de oliva
2 tazas de harina de maíz
Preparación:
Combinar los ingredientes en un recipiente amplio, mezclando muy bien. Cubrir el recipiente y cocinar al máximo durante 10 minutos revolviendo en mitad del proceso y al final del mismo. Cubre nuevamente y continúa la cocción durante 4 a 5 minutos, siempre al máximo, removiendo cada 2 minutos hasta que la preparación adquiera la consistencia de un puré espeso. Moldea la polenta en un recipiente húmedo por espacio de 5 minutos. Desmolda sobre un plato de madera y sirve acompañada con la salsa o guarnición de su preferencia. Puedes agregar 2 de consomé y agrega la sal si es necesario. Esta polenta se puede servir con telas de queso parmesano, sardo o pecorino por encima, mézclala mientras se hace con un puré de espinacas, para dejarla verde y saborizada, o con una salsa de tomates o una borgoñesa o un buen ragú de cerdo.
Receta: alimentacion-sana.com.ar
















