Hoy seguimos preparándonos para el Plenilunio y la gran celebración Budista, además en días como hoy el pensamiento es una profecía que se auto cumple, por ello es de suma importancia que des un paso al mejoramiento de tu salud.
Estos son algunos tips que debes tener en cuenta:
– Es importante escuchar al cuerpo y ser consciente de cuándo tienes hambre, qué nutrientes necesitas en cada momento y en qué medida.
– No te saltes las comidas, no pases hambre pensando en adelgazar porque producirías el efecto contrario.
– Come despacio, saboreando lo que ingieres, y descansa cuando consideres que ya has saciado tu hambre.
– No te trates como un cubo de basura, acabando los platos para no tirar o consumiendo los productos de la nevera antes de que se estropeen (eso va por nosotras, mamás).
– No te pases ni le escatimes a tu cuerpo los nutrientes que necesita. Respétate: elige el camino del medio.
– Considera lo que comes y cómo lo comes como parte de la red universal de interrelaciones. Evita el despilfarro; recicla los sobrantes; protege los nutrientes (no abuses de altas temperaturas, fritos y asados de fuego directo; no tires el agua de las verduras; no quemes los alimentos convirtiéndolos en toxinas); apoya la agricultura local; respeta la vida en todas sus formas y agradece el regalo de la energía que consumes para convertirse en parte de ti.
Resumiendo, recuerda siempre que cómo comes no es más que un reflejo de cómo vives. Quién eres -o cómo eres- se manifiesta en todo lo que haces. Vivir/comer con atención, con la consciencia de que lo que comemos pasará a formar parte nuestra (como lo que vivimos, nuestras experiencias, pasan a formar parte de nuestra vida y de nuestro ser). Con agradecimiento por el regalo que el planeta y el trabajo de otras personas nos ofrecen. Con generosidad hacia nuestro propio organismo o hacia el de otras personas, cuando nos toca cocinar. Eliminando los venenos y toxinas siempre que esté en nuestra mano. Con placer y tiempo, degustando cada bocado y evitando el despilfarro, el desaprovechar las experiencias, por muy cotidianas y repetidas que nos parezcan -cada instante de nuestra vida es único e irrepetible.
Foto: kalipedia.com
Fuente consultada: crecejoven.com
















