Hoy en Cocinando con los Dioses vamos alimentar la energía Lunar que entra en el signo de Sagitario comiendo el alimento preferido por los caballos y que hoy en día se conoce como el cereal de los filósofos…
La Cebada.
Los primeros panes que consumió el hombre, hace unos 12.000 años, eran a base de cebada (Hordeum vulgare); eran oscuros y algo pesados, razón por la cual el trigo tomó luego su lugar. Sin embargo en algunas regiones nunca dejó de utilizarse: es el caso del pan ácimo de Medio Oriente, citado en la Biblia y usado por Jesús en “la multiplicación de los panes”. Precisamente las primeras ostias de los cristianos se hacían con harina de cebada y agua. En la Roma imperial, los gladiadores eran llamados “hordearii”, término que significa “comedor de cebada”, en alusió a su alimento base (minestras de cebada) que les permitía disponer de buena dosis de fuerza y energía.
Pero la cebada no es solo energía. En las escuelas filosóficas, médicas y matemáticas de los griegos, era el alimento recomendado por Platón, Hipócrates y Pitágoras para los alumnos, por ser ideal para promover la capacidad de pensar, concentrarse y atender las enseñanzas, estando prohibido el consumo de alimentos muy proteicos. También los guerreros griegos consumían cebada, hábito citado en la Ilíada y la Odisea. Tanto Hipócrates como Galeno recomendaban el agua de cebada en todas las enfermedades agudas.
Los orientales también utilizaban la cebada como alimento base. Es el caso del tsampa de los tibetanos, alimento de subsistencia hecho a base de harina de cebada tostada. En la medicina china es considerado el cereal ideal para la primavera y las curas depurativas hepáticas.
Se recomienda la cebada por su gran cantidad de propiedades: es emoliente, reconstituyente, digestiva, diurética, desintoxicante, tónica, ligeramente vasoconstrictora, antiinflamatoria, laxante, alcalinizante, antiséptica, mineralizante y galactagoga (incrementa la producción láctea). Es un cereal muy digerible. Estimula el sistema neurovegetativo, siendo aconsejado como tónico nervioso y cardiaco. Útil tanto para el trabajo físico, como para la tarea intelectual.


Ingredientes
250 g de cebada
2 zanahorias
1 calabacín mediano
2 dientes de ajo
100 g de almendras crudas
Cebollino
4 cucharadas de aceite de oliva
Preparación: Dejamos en remojo la cebada y la hervimos en la olla de presión durante 20 minutos. Troceamos las zanahorias y el calabacín, deben quedar más o menos con el mismo tamaño. Cortamos las almendras y los ajos en trozos pequeños.
Salteamos primero el ajo, las almendras, la zanahoria, los calabacines y la cebada. Se puede añadir un poco de salsa de soja o de tamari y un poco de cebollino.
Fuentes consultadas: canalcocina.es; infocebada.galeon.com; agnesmacrobiotica.blogspot.com; prama.com.ar
Imágenes: canalcocina.es; emolienteclaudios.com
Receta cortesía de Marta Aranzadi.















