A lo largo de la historia muchas mitologías y cuentos de hadas se asocian con la ceniza una de ellas es la historia mitológica del Ave Fénix, un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, y una nueva y joven surgía de sus cenizas. Convirtiéndose en un símbolo del renacimiento físico y espiritual, del poder del fuego, de la purificación, y la inmortalidad.
O el famosísimo cuento de hadas de la Cenicienta, una pequeña hija de un rico comerciante que disfrutaba de una niñez acomodada hasta que su padre se casó con una viuda seis meses después de morir su madre. La viuda, ahora madrastra de la niña trajo a sus dos hijas a vivir en su nuevo hogar. Tanto la madrastra como las dos hermanastras le hacen la vida a la pequeña muy complicada y esta sufre inmensamente. Ella no sólo tenía que hacer trabajos sucios, sino también tenía que dormir sobre las cenizas a lado del fogón. Por esto llaman a la joven Cenicienta.
Y otras tantas historias, que asocian las cenizas con el renacer o la sencillez, el día de hoy es conocido como Miércoles de Ceniza por ser el primer día de la Cuaresma en los calendarios litúrgicos católico, protestante, y anglicano; y muestra del final de los Carnavales.
Cocinando con los Dioses te invita a conectar con la energía de las cenizas (Analogía) y alimentarte con ellas, atrévete a preparar suculentos platos y darle gusto a tu paladar.
Nota: Luego de tomarte el café observa la figura que se dibuja de su polvo en la taza, descubre las señales que el Universo te regala.
Tamales de Ceniza
Ingredientes:
1 1/2 kilos de maíz
3 cucharadas de cal
3 cucharadas de ceniza de fogón
1/2 kilo de manteca de cerdo
Hojas de tamal
Sal
Preparación:
Cocer el maíz con la cal y la ceniza. Retirar del fuego una vez que haya soltado el hollejo (cáscara de maíz). Dejar enfriar.
Enjuagar y moler hasta tener una masa. Batir con la manteca y la sal hasta que esponje. Hacer bolitas y envolver en las hojas de tamal. Cocer al vapor.
Café tipo árabe
Ingredientes:
6 cucharadas de café tipo árabe
1 ramita de canela
1 semilla de cardomomo partida
6 tazas pequeñas de agua
Azúcar al gusto
Preparación:
Se pone el agua a hervir y se añaden las especias, previamente metidas en una bolsita de tela. Se tapa la jarra y se pone a fuego lento hasta el momento en que vaya a romper a hervir de nuevo, en que se retira y se deja reposar durante 12 ó 15 minutos, no sin antes quitar la bolsita de las especias.
Inicios del Café
La leyenda popular dice que un joven pastor árabe, llamado Kaldí, notó un comportamiento extraño en su rebaño, sus cabras saltaban y corrían presas de euforia. El pastor observó que los animales cambiaban su conducta después de comer las hojas y los frutos de un arbusto que producía pequeñas cerezas rojas. La curiosidad llevó a Kaldí a probar los frutos y al poco tiempo se sintió poseído por una extraña alegría que lo impulsaba a cantar y danzar.
Al comprobar los poderes de dicha planta, recogió ramas y frutos de la misma y se las llevó al superior de un convento ubicado en las cercanías de su campo de pastoreo. El abad, por su parte, cocinó estas ramas y frutos pero la bebida obtenida resultó tener un sabor desagradable y furioso, arrojó el líquido a las llamas. Cuando los frutos empezaron a quemarse, desprendieron un aroma especial y entonces el monje tomó los frutos de aquel árbol, secó las cerezas al sol, las tostó y preparó con ellas, finalmente, la bebida que hoy llamamos café.
La palabra café proviene del turco Kahve, ya que los árabes desempeñaron un papel importante en la difusión y consumo de esta bebida. En el Siglo XIV, llevan la planta a Yemen, donde aparecen las primeras plantaciones y al descubrir sus virtudes, guardan celosamente y en secreto las técnicas de cultivo. Un siglo más tarde, introducen el café en Persia, Egipto, Africa septentrional y Turquía.