Conectando con lo sagrado.

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ObleasLa Luna Llena de Noviembre representa la renovación y el reencuentro, lamentablemente cae bajo la sombra de Neptuno, generando en el colectivo una gran confusión en relación a los valores, por lo tanto en Cocinando con los Dioses recomiendo comer “Obleas” (hostias simbólicas) que nos conectan con lo sagrado.

Durante el ciclo lunar debes regular el consumo de alimentos que eleven el fuego en nuestro cuerpo.

Son alimentos calientes: ajo, cayena, chile, mostaza, pimienta, ginseng, cordero, trigo, té, cacao y el café calientan más el elemento fuego.

Otro aspecto a tener en cuenta es el sabor, los alimentos amargos están asociados al elemento fuego e influyen sobre el corazón. Hay alimentos que refrescan el elemento Fuego como la avena, el trigo, las endibias, las aceitunas, las remolachas y la cerveza.

Hay alimentos que enfrían el elemento Fuego como el diente de león, los espárragos y la rúcula.

Alimentos recomendados: Obleas y alimentos refrescantes.
Para tomar:
Agua viva, bebidas refrescantes.

Nota: El agua viva es aquella que es oxigenada de un vaso a otro, procure que el vaso sea de cerámica.

Receta original de las Obleas

Ingredientes
150 gramos de harina
40 gramos de azúcar
15 cucharadas de agua
1 pizca de sal

Preparación
Mezclar la harina, el azúcar y la sal y hacer una mezcla semi-líquida, tipo panqueque. Llenar el molde con la cantidad oportuna y cocinar al fuego o eléctricamente.

Puedes servirlas con arequipe, guacamole y queso, leche consensada, azúcar, caramelo, mariscos, pollo desmechado, como acompañante de cremas o sopas, o cualquier otro ingrediente, disfruta y pon a prueba tu imaginación.

Las obleas finas tienen una larga historia…

Ya a comienzos del Cristianismo se utilizaban como pan sagrado. Las obleas eran elaboradas en los monasterios en donde se degustaba antes de venderlo a los fieles y, probablemente, su evolución a dulce gastronómico se deba al refinamiento de los religiosos. En la Edad Media estaban muy extendidos y formaban parte de las mesas de los reyes y de los grandes señores y también se vendían por la calle.

Foto: blogs.nationalgeographic.com