

Para by pass esta energía vamos a tomar leche de cabra…
Cuenta la historia que… Un cuerpo especial de sacerdotes, los Lupercos o Luperci (Sodales Luperci o amigos del lobo) eran elegidos anualmente entre los ciudadanos más ilustres de la ciudad que debían ser en su origen adolescentes que sobrevivían de la caza y el merodeo en el bosque durante el tiempo de su iniciación en la edad adulta, lo que por aquel entonces era un tiempo sagrado y transitorio en que se comportaban como lobos humanos. Se reunían el 15 de febrero en la recientemente encontrada gruta del Lupercal en el monte Palatino.


Así que nada mejor que tomar leche de cabra para revivir la mitología y apropiarnos de su significado…
No en vano a la Leche de Cabra en la antigüedad lo llamaban manjar blanco, este producto se ha elaborado durante miles de años, y probablemente fue uno de los primeros productos lácteos preparados.
Se estima que, después de la leche materna, la de cabra es la más equilibrada. Tiene menor contenido de lactosa y un color muy blanco, debido a que el amarillo del betacaroteno se ha convertido en pura vitamina A, que es incolora.
La leche de cabra ofrece un efecto positivo en la metabolización mineral, la mineralización ósea y la recuperación de la mencionada anemia, son resultados obtenidos a partir de la investigación con roedores pero éstos se pueden extrapolar a los seres humanos. Por otro lado, se ha constatado que los efectos beneficiosos y los valores nutricionales de la leche de cabra no se han observado en la leche de vaca. El estudio es una prueba de las bondades y beneficios que ofrece la leche de cabra, sin embargo, serán necesarios nuevos estudios para ratificar los efectos positivos descritos en los seres humanos.
Receta del día


Ingredientes:
- 2 huevos.
- 25 cl de leche de cabra.
- 4 tomates.
- 120 gr de queso fresco de cabra.
- Orégano.
- Sal marina recién molida.
- Pimienta.
Preparación:
Lavar los tomates y cortarlos en láminas finas. Colocarlas en una fuente para el horno. Cortar el queso de cabra en trozos y repartirlos en la fuente. En un recipiente, batir los huevos e incorporar poco a poco la leche. Poner una pizca de sal marina y de pimienta. Echarlo en la fuente. Espolvorear con orégano y meterlo en el horno termostato 6 (180°C) durante 30 a 45 minutos. Servir caliente, tibio o frío, a gusto del consumidor.
Imágenes: alimentarnos.com; recetasyvinos.com














