Floreciendo a través de la tradición.

La higuera de Betania

La higuera de BetaniaSeguimos reviviendo la celebración de la Semana Santa, y les recomiendo darle vida a la tradición a través del fruto de la higuera y aprovechar la “Masa Crítica” generada por el “Lunes Santo”.

“A media mañana, luego de dormir en el pueblo de Betania, en la casa de Lázaro, Marta y María (sus mejores amigos), Jesús sube andando a Jerusalén, ubicada a unos cuatro kilómetros. El hambre hace que se detenga en medio del camino. Se acerca a una frondosa higuera, la cual a pesar de estar llena de hojas, no había higos, entonces la maldijo, por no tener frutos, causando su sequía”.

En el antiguo Egipto la higuera representa los ritos iniciáticos, para los que se adentraban en los secretos de la religión. La madera de la Higuera Africana o Sicomoro (Ficus sycomorus) la utilizaron para la fabricación de sarcófagos.

Existía en la Grecia clásica un grupo místico: los sicofantes (de sykon, higo, y phaíneim, revelar: los reveladores del higo) que dirigían los cultos agrarios de la fecundidad de la tierra, pues estudiando al higo y su formación conocían la regulación de los ciclos naturales. El poder de los higos no era sólo simbólico sino que adquirió peso político, estratégico y económico, llegando incluso a prohibirse la exportación de higos.

En el libro del Génesis (3:7), Adán y Eva se cubren la desnudez con hojas de higuera, tras ser sorprendidos en pecado. En la Roma antigua lo consideraban árbol sagrado, porque en su mito fundacional, Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba Luperca bajo una higuera.

Junto con el olivo y la vid simbolizan paz, abundancia y bienestar. El higo fue uno de los frutos de la tierra prometida (Números 13,23). En el Antiguo Testamento se nombra repetidas veces a la higuera y siempre con el sentido de bienestar y prosperidad como por ejemplo en la cuarta visión del profeta Zacarías, anunciando la mesiánica venida del “Germen”.

… y borraré la iniquiedad de la tierra en un solo día.
En aquel día, palabra de Yavé Sebaot, os invitaréis mutuamente los unos a los otros, a la sombra de la parra y de la higuera.

(Zacarías 3,9-10)

En las tradiciones indoeuropeas, por ser el árbol del látex y por las innumerables semillas del fruto, se asocia frecuentemente a la higuera con los ritos de fecundación. Era el árbol consagrado a Dionisos, el dios helénico de la lujuria.

Bajo uno de estos árboles Buda recibió la iluminación que le llevó a fundar una de las mayores religiones del mundo. En la iconografía antigua, este árbol representa al mismo Buda y la extensión de su doctrina.

Haz como la Higuera y florece apoyado en la masa crítica de las celebraciones de estos días…