Continuamos con nuestro segundo día de especial de Macrobiótica, y para adoptar este nuevo estilo de vida primero hay que conocerlo…
Objetivos de la Macrobiótica:
1. No sentirse cansado (Llegar a no decir nunca «eso es imposible, es demasiado difícil»). 2. Dormir bien (Poder recuperarse completamente con cuatro a seis horas de sueño). 3. Buen apetito (Poder comer un trozo de pan o un poco de arroz moreno encontrándolo delicioso). 4. Buena memoria (Poder recordar todos aquéllos que nos han ayudado durante nuestra vida y antes). 5. Buen humor (Llegar a considerar que toda cosa y todo el mundo es agradable). 6. Rapidez de pensamiento y acción (Poder actuar instantáneamente de forma justa y precisa cuando es necesario). 7. Justicia (Experimentar el sentimiento permanente de gratitud).
La macrobiótica es una dieta que potencia las cualidades del Ser Humano cada vez más y mejor, no solo de aliviar y mejorar y sanar la enfermedad, cosa que poca gente se atreve a realizar por miedos, dogmas, normas, tabúes socio-económico-culturales.
Dotando al ser humano de sus cualidades intrínsecas de sentido común, intuición, instinto, etc… Estas leyes eran para los seres humanos tan propias de sí que se convertían en algo accesible y sencillo transmitido culturalmente a través de la familia sobre todo por la línea femenina con lo cual se establecía un poder matriarcal aparte del patriarcal masculino ya que la mujer siempre se ha ocupado de lo más importante y esencial: dar vida y cocinar sin mermar otro tipo de actividades y/o cualidades.
Realmente la macrobiótica se basa en el equilibrio de los cinco elementos de la naturaleza. Cada elemento está relacionado con una estación del año, direcciones, sabores, colores, direcciones, partes del cuerpo, colores, climas, emociones, etc…
Receta #1 de Cocina Macrobiótica
Mijo al Gratén
Ingredientes:
2 tazas de mijo
800 g de coliflor
Aceite vegetal natural
Salsa de soja
Pan integral rallado
Queso rallado
Sal marina.
Preparación: Hervir el mijo durante cuarenta minutos a más en 4 (cuatro) tazas de agua. También se puede, según el gusto, tostarlo antes de cocerlo. También se puede, según el gusto, tostarlo antes de cocerlo. Debe resultar una pasta suficientemente consistente; si es necesario, añadir agua. Mientras tanto, hervir en agua poco salada la coliflor (serán necesarios unos veinte minutos de cocción); untar una cazuela con aceite, distribuir una capa de mijo (más o menos la mitad), encima poner la coliflor partida en trocitos, condimentar con un poco de tamari o salsa soja y de aceite de oliva y cubrir finalmente con el mijo, esparcir abundante pan rallado integral, ligeramente tostado en aceite caliente (aunque esto no es necesario) y un poco de queso rallado. Meter al horno precalentado y gratinar durante unos 30 (treinta minutos).