Hoy en Cocinando con los Dioses les invito a vibrar con la energía del entusiasmo y de la alegría, para traspasar todas las barreras físicas, mentales y emocionales.
A los que necesitan un poquito de ayuda les aconsejo comer un alimento que sea del agrado de los equinos, como la cebada porque nos recuerda aquella canción que de niños nos cantaban en la cuna o de niños al jugar a las palmas.
Tortita, tortita, tortita de manteca
Mamá me da la teta.
Tortita, tortita, tortita de cebada
Papá no me da nada.
Sabías que la cebada fue el alimento de los caballos hasta hace poco tiempo, este cereal contiene tantas propiedades que podría ser el sustento de una nación.
Los primeros panes que consumió el hombre, hace unos 12.000 años, eran a base de cebada (Hordeum vulgare); eran oscuros y algo pesados, razón por la cual el trigo tomó luego su lugar. Sin embargo en algunas regiones nunca dejó de utilizarse: es el caso del pan ácimo de Medio Oriente, citado en la Biblia y usado por Jesús en “la multiplicación de los panes”. Precisamente las primeras ostias de los cristianos se hacían con harina de cebada y agua. En la Roma imperial, los gladiadores eran llamados “hordearii”, término que significa “comedor de cebada”, en alusión a su alimento base (minestras de cebada) que les permitía disponer de buena dosis de fuerza y energía.
Pero la cebada no es solo energía. En las escuelas filosóficas, médicas y matemáticas de los griegos, era el alimento recomendado por Platón, Hipócrates y Pitágoras para los alumnos, por ser ideal para promover la capacidad de pensar, concentrarse y atender las enseñanzas, estando prohibido el consumo de alimentos muy proteicos. También los guerreros griegos consumían cebada, hábito citado en la Ilíada y la Odisea. Tanto Hipócrates como Galeno recomendaban el agua de cebada en todas las enfermedades agudas.


(Ración para 6 personas)
Ingredientes:
Dos cucharadas de aceite de girasol
400 gramos de pollo en cubos
Una cebolla picada
2 zanahorias ralladas
Una taza de apio picado
Una taza de cebada perlada
Una cucharadita de comino
Dos cucharadas de culantro molido
Tres litros de caldo de verduras
Dos cucharadas de perejil picado
Sal marina y pimienta al gusto
Preparación: Calentar las dos cucharadas de aceite en una olla a fuego medio y dorar el pollo por unos cuatro minutos. Agregar la cebolla, la zanahoria y el apio, mezclar y dejar cocinar por cuatro minutos más.
Agregar la cebada, el comino y el cilantro, remover y dejar cocinar por diez minutos. Verter el caldo caliente. Tapar a medias la olla, bajar el fuego y dejamos cocinar por espacio de 35 minutos. Retirar del fuego y dejar reposar por diez minutos.
Esparcir el perejil picado y servir, acompañado con queso parmesano rallado.
Receta: cocinarica.com
Imagen: criteriohidalgo.com
















