Busque al planeta Venus en el oeste esta noche, a la derecha superior de la Luna creciente. Venus es la brillante «estrella vespertina», así que usted seguro lo encontrará.
La increíble belleza de Venus sorprendía a todos los dioses, tanta era su hermosura que ello les llevaba a que le expresan sus deseos de casarse con ella, pero todos eran rechazados.
Júpiter, para castigarla por su orgullo, la obliga a casarse con Vulcano, quien era el menos favorecido de todos los dioses.
Sin embargo, Venus nunca demostró afecto por su esposo, al poco tiempo empezó a dedicarle toda su atención a Marte, el cual rápidamente correspondió a la diosa, teniendo muchos encuentros secretos con ella.
Marte siempre tenía la precaución de poner de guardia a su asistente Alectrión, para que les avisase en el caso de que alguien se acercara y que especialmente les advirtiera cuando el sol estuviera a punto de salir, ya que los amantes temían que Apolo los descubriera.
Todo salía perfectamente, según lo habían planeado, hasta que un día Alectrión se quedó dormido, tan profundamente que no se dio cuenta cuando Aurora abrió las puertas del este y Apolo salió en su carruaje.
El dios del Sol observó al guardián dormido y a los amantes en cuestión.
Inmediatamente fue hasta Vulcano y le contó lo que había visto.
El furioso esposo no perdió tiempo y armó una malla de acero, la que lanzó encima de Venus y Marte.
Luego llamó a los demás dioses para que los vieran.
Acudieron todos los dioses, pero las diosas se abstuvieron por vergüenza.
Se cuenta que Apolo le preguntó a Mercurio si le pesaría estar en el lugar de Marte, aunque estuviera atrapado en la red.
A lo que Mercurio contestó:
«Te juro por mi cabeza que ni aunque fueran 3 redes y estuvieran todas las diosas
moviendo de enojo la cabeza, no me pesaría estar con Venus».
Cuando los demás dioses soltaron la carcajada, Júpiter se disgustó y regañó a Vulcano por dar publicidad a un hecho tan vulgar.
Cuando al fin quedaron libres, Marte se fue prometiendo venganza contra el vigilante, que aún estaba dormido. Marte lo despertó bruscamente y lo convirtió en un gallo, condenándolo a dar aviso todos los días de la salida del sol.
Y así es como por la infidelidad de Venus, es que desde entonces el gallo canta cada amanecer sin falta.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes: radiouniverso.org, bibliotecapleyades.net
Imagen:
















