La Nebulosa de Orión, una nube interestelar de gas y polvo donde han nacido cientos de estrellas, es visible como un débil parche de luz en la constelación de Orión, el cual está en el sureste al caer la noche y se desplaza hacia el oeste durante la noche.
La nebulosa de Orión es un gigantesco vivero estelar un capullo de gas y polvo en el que se han formado miles de estrellas, y se están formando muchas más. Pero, aunque la nebulosa es un medio fértil para nuevas estrellas, no parece un buen sitio para nuevos planetas.
Los planetas se forman a partir del material sobrante del nacimiento de una estrella: amplios discos de gas y polvo. Con el tiempo, los granos de polvo empiezan a aglutinarse y van formando cuerpos más grandes. Estos conglomerados pueden recoger parte del gas y crecer todavía más.
Pero el centro de la Nebulosa de Orión es como un soplete. Los fuertes vientos y la radiación letal de varias estrellas, calientes y masivas, sacuden a las estrellas circundantes, expulsando el gas y polvo restante, y dejando poco para que se formen planetas.
Pese a ello, los conglomerados de polvo en torno a algunas de las estrellas de la nebulosa siguen creciendo. Muchos de ellos acabarán incorporándose a sus estrellas paternas pero puede que algunos sobrevivan a su violento nacimiento en este gran vivero estelar.
Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: universoonline.org
Foto: anfrix.com
















