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Un precioso cúmulo estelar nos deleita

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observatorioEl cumulo estelar M41 es fácil de encontrar este mes, justo al sur de Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, la cual se desplaza a través del sur durante la noche. Mire entre Sirio y el horizonte con unos binoculares, los cuales revelarán un par docenas de estrellas.

El cúmulo abierto M41

Situado muy cerca en nuestra línea visual de la brillante estrella Sirio, la más notable de todo el cielo nocturno, aunque en realidad mucho más alejado, y en la destacada Constelación de Canis Major, M41 es un precioso cúmulo abierto fácil de localizar y de admirar, que está compuesto por estrellas de distintos colores y que nos enamorará a primera vista, como si fuera un flechazo. Eso, al menos, me ocurrió a mí.

Los cúmulos abiertos, también llamados cúmulos galácticos por situarse con frecuencia en el plano de la Vía Láctea, nuestra galaxia, son agrupaciones de estrellas cuyo número oscila entre una decena y varios miles, ligadas entre sí por fuerzas gravitacionales (aunque con menos fuerza que en los cúmulos globulares) y que se han originado a partir de una misma nube molecular, que en muchas ocasiones ya ha desaparecido por completo. El más famoso de todos es el de Las Pléyades (imagen izquierda), situado en la Constelación de Tauro, aunque también son notables El Pesebre en Cáncer, el Joyero en la Cruz del Sur o el Cúmulo de Ptolomeo en la Constelación de Escorpio, entre otros muchos, además de nuestro M41. Estos grupos de estrellas están condenados a separarse, por la fuerza de marea que ejerce sobre ellos el centro galáctico.

La Constelación de Canis Major, que es donde podemos encontrar a M41, es una de las más notables del cielo, pues en ella podemos encontrar a nada más o nada menos que a la estrella más brillante de todo el cielo nocturno y a la mayor que se conoce, Sirio y VY Canis Majoris, respectivamente. En efecto, Sirio ocupa el primer lugar en el ranking de brillo entre todas las estrellas, y sólo es superada por algunos planetas, la Luna y el Sol. Su aspecto, soberbio, le hace destacar en el cielo del invierno boreal muy por encima de todas las demás estrellas de la región. VY Canis Majoris, por su parte, es la mayor estrella que conocemos, pues su diámetro ronda unas 2.000 veces el de nuestro Sol. Comparar VY Canis Major con el Sol es como comparar la ciudad de Madrid con una pequeña población de 1.800 habitantes. También merecen ser citados las nebulosas de El Casco de Thor y la de la Gaviota, así como nuestro cúmulo, M41, entre otros interesantes objetos.

M41 resulta ser un objeto bastante agradecido con los observadores amateurs, pues es amplio y brillante, y por tanto fácil de localizar y fotografiar, o simplemente gozar de su contemplación. Unos simples binoculares bastarán para ello, y si se usa el telescopio, no hay que aplicar demasiados aumentos, a no ser que lo que se pretenda sea resolver algunas de las estrellas dobles que contiene. Su magnitud aparente es de +4.5.

Nota: Esta información sólo es válida para el Hemisferio Norte.

¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba… es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.

Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado  nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.

Fuentes: radiouniverso.org,  bitacoradegalileo.com
Imagen: bitacoradegalileo.com

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