Feromonas… Defensa o atracción?

0
243

Las feromonas son sustancias químicas secretadas por los seres vivos con el fin de provocar comportamientos específicos en otros individuos, con frecuencia de la misma especie, pero también pueden emplearse contra otras especies (por ejemplo, algunos árboles atraen pájaros con sus feromonas para defenderse del ataque de insectos, y otros insectos emplean feromonas sobre sus competidores para desestabilizar su metabolismo). Las feromonas se comportan como un medio de transmisión de señales, cuyas principales ventajas son el alcance a distancia y el poder sortear obstáculos, puesto que son arrastradas por las corrientes de aire.

Muchas especies de plantas y animales utilizan diferentes aromas o mensajes químicos como medio de comunicación y casi todas envían uno o varios códigos por este medio, tanto para atraerse o rechazarse sexualmente como para otros fines. Algunas mariposas, como los machos de Saturnia pyri, son capaces de detectar el olor de la hembra a 20 km de distancia.

El término feromona fue acuñado a finales de la década de los años 1950, a partir de las raíces griegas φέρω, llevar y ρμόνη, estímulo, hormona.

Un sinnúmero de personas seguramente se habrán preguntado en algún momento por qué atraen o son atraídas por el sexo opuesto de manera inconsciente o sin explicación aparente. La explicación a este tipo de fenómeno puede tomarse de muchos estudios científicos llevados a cabo por un grupo de investigadores que, junto con la doctora Cutler, especialista en el comportamiento humano, encontraron en 1986 que el ser humano libera una feromona.

Los estudios recientes de Cutler demuestran que las mujeres son afectadas por las feromonas de hombres y mujeres. La mujer que sufre de menstruación irregular puede ajustar sus ciclos con sólo inhalar la esencia masculina, en tanto que al inhalar la esencia femenina menstrua en el mismo tiempo.

Lamentablemente perdimos la facultad de percibir las feromonas emitidas por nuestra propia especie, o no la hemos desarrollado como otros animales. Muchos otros mamíferos utilizan un conjunto separado de células receptoras sensoriales que tienen en la nariz para percibir diferentes tipos de información.

Como activar las feromonas:

Existen muchas maneras que vamos a ir develando poco a poco… una de ellas es a través de la miel y la canela.

La miel aumenta el poder de atracción y cimenta las bases para una unión feliz y duradera. Estimula la belleza y el magnetismo personal.

Por otro lado está la popular “Leche y miel” en el Kama-Sutra, que vienen reconocidos como fuente de empuje y energía.  Especias picantes: en el libro árabe El jardín perfumado, del escritor del siglo XVI Shaykh Umar ibn Muhammad al-Nefzawi, se hace referencia a los efectos estimulantes de las especias picantes sobre los órganos sexuales.

Jalea real: un potente estimulante general y, cómo no, genital. A base de aminoácidos y complejo vitamínico B, posee una reconocida acción reconstituyente que aumenta la potencia sexual en ambos sexos.

La Canela está considerada uno de los mejores afrodisíacos, capaz de estimular el deseo sexual y aumentar la libido. Se recomienda la canela en caso de erección causada por un exceso de relaciones sexuales. (Infusión de media cucharadita de canela en rama triturada por un vaso de agua. Tomar dos vasos al día, después del desayuno y después de la cena. Realizar este tratamiento durante 15 días, descansar tres días y seguir con 15 días más).

Evita el color blanco y negro, vístete de colores vivos.

Come mermelada de rosas. Y jugo de Mora.

Sugerencia: bañarse con una mezcla de miel y canela

Procedimiento: Deben frotarse por todo el cuerpo la miel y la canela, así lograrán despertar las feromonas del cuerpo, tras hacer esto no deben colocarse ningún perfume o aroma penetrante ya que cierra los canales de la feromona, adormeciendo el poder sexual…

Para el lector interesado
Blum, M.S. (1992). Honey bee pheromones. En The hive and the honey bee (pp. 385-389). Hamilton, Ill: Dadant and Sons.
Winston, M.L. y Slessor, K.N. (1992). The essence of royalty: honey bee
queen pheromone. American Scientist, 80, 374-385