Orión… Historia de Amor y Venganza.

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Hace millones de años, cuando los dioses reinaban en los cielos y en la tierra, cuando el brillo de sus armaduras y la suavidad de sus sedas encantaban a cada ser viviente, cuando la guerra y el amor eran una balanza inestable que comenzaba y terminaba en solo segundos, en esos tiempos nació un gigante que caminaba sin temor por las aguas más profundas. Hijo de Poseidón Dios de los mares y de Gea Diosa de la tierra, conocemos a ese gran aventurero y patrón estelar como Orión.

Cuenta la leyenda que aquel guerrero en sus aventuras, alzaba su arco y se cubría con un vellocino para protegerse de sus enemigos en tan violentas batallas, y siempre estaba acompañado de sus fieles Canis Mayor y Canis Menor.

A lo largo de tantas aventuras, cuando los vientos del norte y el destino llevaron a Orión a la Isla de Quinos, su fuerza y coraje quedó desvanecida al conocer a Mérope, mujer de la que se enamoró perdidamente, tanto así que la pidió en matrimonio a su padre el Rey Enopión, quien aceptó entregar a su hija a cambio de una prueba de gran valor. Orión, debía exterminar a las más feroces bestias que acosaban y dañaban el reino de Enopión, misión que fue aceptada y cumplida sin problemas ni limitaciones.  La historia de amor que se veía venir entre Orión y Mérope, fue frustrada cuando Enopión luego de ser cumplida la misión, se negara a entregar a su hija en matrimonio, provocando así la furia del Gigante Orión.

Desesperado por cobrar venganza buscó en cada rincón de la isla al Rey Enopión, pero este se escondió en las cuevas más recónditas de su reino. Orión desconcertado al no poder encontrar al padre de Mérope en el que desahogaría toda su furia, comenzó a destruir cada bestia que se atravesaba en su camino, acabando con árboles y todo lo que se le interpusiera. Gea, diosa de la tierra y madre del aventurero, preocupada por la destrucción y la actitud de su hijo, le pedía amablemente a que cesara su furia.

Luego de pedirle infinitas veces que cesara su ira y viendo que el daño era irreparable en la naturaleza, decidió colmar de veneno un escorpión y enviarlo a su hijo para intimidarlo e intentar que calmara su furia, pero el osado aventurero al ver tan diminuta criatura solo reía y este sin darse cuenta le pico el tobillo.  Tras la picadura lo aplastó con su mano y segundos después, cuando el veneno corría por su sangre, cayo moribundo y antes de su muerte, le imploró auxilio al supremo Dios Zeus para que lo ayudara en su venganza, también pidió ser colocado en los cielos junto a sus acompañantes Canis Mayor, Canis menor y una liebre llamada Lepus, así cuando cada persona mirara al cielo recordara sus hazañas y aventuras.

Zeus complaciendo las suplicas de Orión, lo elevó a los cielos y le concedió el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y el viento, para poder llevar a cabo su venganza. Desde entonces cuando en el firmamento se muestra la Constelación del Cazador Orión, la tierra (Gea) tiembla y se muestran tempestades, granizos, nevadas y fuertes vientos.

También Zeus para evitar que se enfrentaran de nuevo, situó la constelación de Orión opuesta a la constelación de Escorpio, por lo que el Hijo de Neptuno se muestra en invierno y el venenoso escorpión se muestra en verano, perpetuando así su lucha.