La Caperucita Roja

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La Caperucita Roja

Parte 1 en Video

Parte 2 en Video

Texto Completo de los Hermanos Grimm

por: Jakob y Wilhelm Grimm

Érase una vez una pequeña y dulce coquetuela, a la que todo el mundo quería, con sólo verla una vez; pero quien más la quería era su abuela, que ya no sabía ni qué regalarle. En cierta ocasión le regaló una caperuza de terciopelo rojo, y como le sentaba tan bien y la niña no quería ponerse otra cosa, todos la llamaron de ahí en adelante Caperucita Roja.

Un buen día la madre le dijo :

– Mira Caperucita Roja, aquí tienes un trozo de torta y una botella de vino para llevar a la abuela, pues está enferma y débil, y esto la reanimará. Arréglate antes de que empiece el calor, y cuando te marches, anda con cuidado y no te apartes del camino: no vaya a ser que te caigas, se rompa la botella y la abuela se quede sin nada. Y cuando llegues a su casa, no te olvides de darle los buenos días, y no te pongas a hurguetear por cada rincón.

– Lo haré todo muy bien, seguro – asintió Caperucita Roja, besando a su madre.

La abuela vivía lejos, en el bosque, a media hora de la aldea. Cuando Caperucita Roja llegó al bosque, salió a su encuentro el lobo, pero la niña no sabía qué clase de fiera maligna era y no se asustó.

– ¡Buenos días, Caperucita Roja! – la saludó el lobo.

– ¡Buenos días, lobo!

– ¿A dónde vas tan temprano, Caperucita Roja? -dijo el lobo.

– A ver a la abuela.

– ¿Qué llevas en tu canastillo?

– Torta y vino; ayer estuvimos haciendo pasteles en el horno; la abuela está enferma y débil y necesita algo bueno para fortalecerse.

– Dime, Caperucita Roja, ¿dónde vive tu abuela?

– Hay que caminar todavía un buen cuarto de hora por el bosque; su casa se encuentra bajo las tres grandes encinas; están también los avellanos; pero eso, ya lo sabrás -dijo Caperucita Roja.

El lobo pensó: «Esta joven y delicada cosita será un suculento bocado, y mucho más apetitoso que la vieja. Has de comportarte con astucia si quieres atrapar y tragar a las dos». Entonces acompañó un rato a la niña y luego le dijo :

– Caperucita Roja, mira esas hermosas flores que te rodean; sí, pues, ¿por qué no miras a tu alrededor?; me parece que no estás escuchando el melodioso canto de los pajarillos, ¿no es verdad? Andas ensimismada como si fueras a la escuela, ¡y es tan divertido corretear por el bosque!

Caperucita Roja abrió mucho los ojos, y al ver cómo los rayos del sol danzaban, por aquí y por allá, a través de los árboles, y cuántas preciosas flores había, pensó: «Si llevo a la abuela un ramo de flores frescas se alegrará; y como es tan temprano llegaré a tiempo». Y apartándose del camino se adentró en el bosque en busca de flores. Y en cuanto había cortado una, pensaba que más allá habría otra más bonita y, buscándola, se internaba cada vez más en el bosque. Pero el lobo se marchó directamente a casa de la abuela y golpeó a la puerta.

– ¿Quién es?

– Soy Caperucita Roja, que te trae torta y vino; ábreme.

– No tienes más que girar el picaporte – gritó la abuela-; yo estoy muy débil y no puedo levantarme.

El lobo giró el picaporte, la puerta se abrió de par en par, y sin pronunciar una sola palabra, fue derecho a la cama donde yacía la abuela y se la tragó. Entonces, se puso las ropas de la abuela, se colocó la gorra de dormir de la abuela, cerró las cortinas, y se metió en la cama de la abuela.

Caperucita Roja se había dedicado entretanto a buscar flores, y cogió tantas que ya no podía llevar ni una más; entonces se acordó de nuevo de la abuela y se encaminó a su casa. Se asombró al encontrar la puerta abierta y, al entrar en el cuarto, todo le pareció tan extraño que pensó: ¡Oh, Dios mío, qué miedo siento hoy y cuánto me alegraba siempre que veía a la abuela!». Y dijo :

– Buenos días, abuela.

Pero no obtuvo respuesta. Entonces se acercó a la cama, y volvió a abrir las cortinas; allí yacía la abuela, con la gorra de dormir bien calada en la cabeza, y un aspecto extraño.

– Oh, abuela, ¡qué orejas tan grandes tienes!

– Para así, poder oírte mejor.

– Oh, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!

– Para así, poder verte mejor.

– Oh, abuela, ¡qué manos tan grandes tienes!

– Para así, poder cogerte mejor.

– Oh, abuela, ¡qué boca tan grandes y tan horrible tienes!

– Para comerte mejor.

No había terminado de decir esto el lobo, cuando saltó fuera de la cama y devoró a la pobre Caperucita Roja.

Cuando el lobo hubo saciado su voraz apetito, se metió de nuevo en la cama y comenzó a dar sonoros ronquidos. Acertó a pasar el cazador por delante de la casa, y pensó: «¡Cómo ronca la anciana!; debo entrar a mirar, no vaya a ser que le pase algo». Entonces, entró a la alcoba, y al acercarse a la cama, vio tumbado en ella al lobo.

– Mira dónde vengo a encontrarte, viejo pecador! – dijo -; hace tiempo que te busco.

Entonces le apuntó con su escopeta, pero de pronto se le ocurrió que el lobo podía haberse comido a la anciana y que tal vez podría salvarla todavía. Así es que no disparó sino que cogió unas tijeras y comenzó a abrir la barriga del lobo. Al dar un par de cortes, vio relucir la roja caperuza; dio otros cortes más y saltó la niña diciendo :

– ¡Ay, qué susto he pasado, qué oscuro estaba en el vientre del lobo!

Y después salió la vieja abuela, también viva aunque casi sin respiración. Caperucita Roja trajo inmediatamente grandes piedras y llenó la barriga del lobo con ellas. Y cuando el lobo despertó, quiso dar un salto y salir corriendo, pero el peso de las piedras le hizo caer, se estrelló contra el suelo y se mató.
Los tres estaban contentos. El cazador le arrancó la piel al lobo y se la llevó a casa. La abuela se comió la torta y se bebió el vino que Caperucita Roja había traído y Caperucita Roja pensó: «Nunca más me apartaré del camino y adentraré en el bosque cuando mi madre me lo haya pedido.»

La Caperucita RojaCon la mentira (Mercurio oposición Lilith), la manipulación (Saturno conjunción Sol) y el control (Sol cuadratura Pluton) se hila la trama de los elementos que componen nuestro cuento clásico selección de hoy.

La Caperucita Roja (Little Red Riding Hood) una historia de los hermanos Jakob y Wilhelm Grimm  escrita en el siglo XIX es un cuento que se ha usado con los años para enseñar a los niños la existencia de la maldad y el engaño en el mundo.

Siendo uno de los mas leídos ha sido versionado por muchos autores incluso por la famosa escritora Gabriela Mistral. Esto ocasiona que existan algunas variaciones del cuento que se han enraizado con el tiempo.

La versión más conocida de las presentadas por los hermanos Grimm se encuentra en la pestaña (Texto Completo de los Hermanos Grimm) al inicio de este articulo.

Aprendamos junto a caperucita a no apartarnos del camino viendo, la Caperucita Roja.