Con un pincel creó una verdadera sinfonía cromática

Claude Monet“Energía viva que puedes plantar en tu vida”

En un día como hoy… Nace Claude Monet, pintor francés.

Siempre se ha considerado a Monet como el máximo representante del Impresionismo. Indudablemente, Monet es un impresionista puro, él nunca abandonó sus planteamientos. A lo largo de su dilatada carrera, llegó a ejecutar cerca de tres mil cuadros. Su máxima preocupación era plasmar la vibración cromático-lumínica en sus lienzos.

Cuando el pintor Claude Monet expuso su lienzo Impresión, sol naciente” en una exposición de 1874, fue criticado por Louis Leroy, un crítico francés que denominó irónicamente a la exposición como “Exposición de los impresionistas”, burlándose del estilo artístico de pintores de la talla de Renoir, Pissarro, Cézanne, Sisley o el propio Monet. Paradójicamente, el nombre de “impresionistas” fue tomado por los pintores como un halago y, así, de un «sarcasmo periodístico», surgió el nombre del movimiento artístico al que pertenecen estos autores. En sus temas la luz engendra el color y la forma.

Su retina capta hábilmente el reflejo de la luz en cualquier lugar: en una superficie acuática, en un suelo nevado o en la portada de una catedral. Sus temas preferidos son las marinas, escenas fluviales y paisajes. En su infatigable investigación de la incidencia de la luz, observa que ésta varía con el paso del tiempo, y así se producen múltiples efectos que intenta rescatar con su ágil y rápida pincelada. Monet fue un gran amante de la cultura y arte japonés. De ahí, que se construyera un jardín a la oriental, con un puente y con nenúfares. Este fue un buen lugar para refugiarse en sus últimos años. En este tiempo, un Monet casi ciego se deja «iluminar» por una luz limpia incidiendo en el agua de su estanque y en todo lo que le rodea. Ello le lleva a crear pinturas destellantes de vida, verdaderas «sinfonías cromáticas».