«Fue Copérnico quien nos enseñó con su obra lo frágiles que pueden ser los conceptos científicos consagrados por la tradición… detuvo el Sol y puso la Tierra en movimiento». Nicolás CopérnicoUn autentico Revolucionario
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
Nicolás Copérnico, astrónomo y matemático polaco.
Está considerado como el fundador de la astronomía moderna, proporcionando las bases que permitieron a Newton culminar la revolución astronómica, al pasar de un universo geocéntrico a un cosmos heliocéntrico y cambiando irreversiblemente la visión del cosmos que había prevalecido hasta entonces.
Así, lo que se conoce como Revolución Copernicana es su formulación de la teoría heliocéntrica, según la cual, la Tierra y los otros planetas giran alrededor del Sol. Entre los grandes eruditos de la Revolución Científica, Copérnico era matemático, astrónomo, jurista, físico, clérigo católico, gobernador, administrador, líder militar, diplomático y economista. Junto con sus extensas responsabilidades, la astronomía figuraba como poco más que una distracción.
Mientras que la teoría heliocéntrica había sido formulada por sabios griegos, hindúes y musulmanes siglos antes que Copérnico, su reiteración de que el Sol (en lugar de la Tierra) está en el centro del Sistema Solar es considerada como una de las teorías más importantes en la historia de la ciencia occidental.
Nuevo entierro de Copérnico en Polonia, 467 años después de su muerte
El autor de la teoría heliocéntrica Nicolás Copérnico, cuyos restos pudieron ser identificados recientemente de manera espectacular, fue sepultado ayer en la catedral de Frombork, 467 años después de su muerte en esta ciudad del norte de Polonia.
Muy modesto durante su vida, muerto antes de que su teoría fuera publicada y reconocida, este astrónomo, matemático, economista y médico fue también canónigo en Frombork.
Fue enterrado en la catedral en 1543 sin ninguna indicación del lugar exacto, como otros cien sacerdotes y laicos cuyos cuerpos anónimos siguen sepultados debajo del piso de ese gran edificio gótico.
Desde hace dos siglos, investigadores polacos, franceses y alemanes trataron en vano de identificar su tumba.
“La historia del descubrimiento es una verdadera novela policiaca”, declaró a la AFP el arqueólogo Jerzy Gassowski, profesor octogenario en el Instituto de Antropología y Arqueología de Pultusk (centro), autor del descubrimiento en 2005.
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