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Las Leónidas toman el cielo

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Las leonidasLa cuarta lluvia de estrellas fugaces más copiosa de este año tendrá lugar el próximo fin de semana, cuando se espera al menos la caída de 100 meteoros por hora.

El fenómeno, denominado ‘Leónidas’, tendrá su período de máxima actividad entre el 16 y 18 próximo.

«El lugar del cielo donde se concentra esta lluvia de estrellas es en la constelación de Leo, lo que da origen al nombre. Una de las principales características de este fenómeno es que será apreciable desde cualquier lugar y se destacará por su gran velocidad y frecuencia»

Cuando ingresan a la atmosfera los meteoros, por su tamaño y composición, se desintegran provocando un espectáculo de inigualable belleza que se podrá apreciar en total magnitud en lugares sin contaminación lumínica, es por esta razón que los observatorios son la principal opción para disfrutar de este espectáculo.

Las Leónidas se producen cuando la Tierra se mueve a través de los desechos de la estela del cometa Tempel-Tuttle, que orbita el Sol.

Cientos o miles de pequeños objetos chocan con la atmósfera terrestre, algunos a velocidades de hasta 71 kilómetros por segundo, debido a la fricción se desintegran en su mayoría, y dejan ver una luz brillante.

Las Leónidas son una lluvia de meteoros que se produce cada año entre el 15 y el 21 de noviembre, alcanzando un máximo de intensidad el 17 de noviembre. Cada 33 años, las Leónidas muestran un pico de actividad debido a que el polvo del cometa Tempel-Tuttle no está distribuido homogéneamente a lo largo de su órbita. En años normales, las Leónidas producen tasas del orden de diez a quince meteoros por hora. Denison Olstead, profesor de la Universidad de Yale, observó que los trazos de los meteoros parecían provenir de la constelación de Leo, lo que dio su nombre al fenómeno.

El color de estos meteoros es generalmente rojizo, son muy rápidos, ya que la Tierra los encuentra de frente, y con frecuencia dejan tras sí una estela de color verde que persiste durante unos pocos segundos. Su distribución a lo largo de la órbita no es uniforme, por cuanto están concentrados en un enjambre más denso que ha dado lugar a las grandes lluvias de estrellas.

En 1799 la observaron Alexander von Humboldt y Bonpland en Cumaná y dio lugar a «millares y millares de estrellas fugaces y bólidos de fuego cayeron durante cuatro horas consecutivas». También los esquimales de Labrador y Groenlandia quedaron asombrados: los meteoros más grandes tenían un diámetro aparente igual e incluso superior al de la Luna.

El 13 de noviembre de 1833 la costa oeste de Estados Unidos estuvo iluminada durante más de seis horas debido a las Leónidas. Iniciada poco antes de la medianoche Olmsted, de Boston, dijo que «su número era como la mitad de los copos de nieve que se observan durante una nevada», y contó más de 240.000 meteoros.

Los meteoros, a pesar de que son pequeños, viajan a una velocidad de cientos de miles de kilómetros por hora. Por ello, cuando chocan con las capas altas de la atmósfera de la Tierra, generan una gran luminosidad, al transformar su energía cinética en calor, dando lugar al fenómeno tan llamativo que conocemos como Estrella fugaz”.  

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