“Leer la naturaleza es verla…”. Luis Razetti
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
Luis Razetti, médico cirujano, de origen europeo que apoyó y logró una serie de avances en el progreso de la medicina venezolana. Se gradúa de Doctor en Medicina en la Universidad Central de Venezuela, es el que impulsa el llamado “Renacimiento de la medicina venezolana”, en materia de enseñanza, centros de estudios y prácticas médicas en Venezuela. Una de las dos (02) Escuelas de Medicina de la Universidad Central de Venezuela lleva su nombre.
Fue cirujano y obstetra a la vez. El hospital Vargas fue el escenario por excelencia de su actuación quirúrgica, respaldada por su condición de profesor jefe de la cátedra de Clínica Quirúrgica. En su extensa estadística operatoria, aparecen varias intervenciones realizadas por vez primera en el país. Razetti fue además, el introductor de una multitud de técnicas e instrumentos quirúrgicos. Entre su bibliografía quirúrgica sobresalen su libro Lecciones y notas de cirugía clínica y sus trabajos sobre apendicitis, perforaciones intestinales tíficas, eclampsia puerperal y la operación cesárea.
Fue el fundador en 1911, de la primera clínica privada que se estableció en Caracas para la hospitalización de enfermos y ejecución de operaciones de alta cirugía. Como profesor, dedicó a la docencia más de la mitad de su vida; estuvo durante dieciséis (16) años al frente de la cátedra de Anatomía y desde 1914 hasta su muerte, en la de Clínica Quirúrgica; además, dictó cátedras de Patología Externa, Medicina Operatoria y Obstetricia.
Por el alcance de su labor educativa y por el crecido número de sus discípulos, formó una escuela propia. En 1908, desempeñó el rectorado de la Universidad Central de Venezuela (había sido vicerrector en 1901) y en 1909, se desempeñó como senador por el estado Zulia.
Como médico en función social, fue un higienista autodidacta y, en una época en que aún no existía el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, llevó a cabo campañas contra el alcoholismo, la tuberculosis, la prostitución, las enfermedades venéreas, la mortalidad infantil y el cáncer. El Instituto Oncológico de Caracas, bautizado con su nombre y sus publicaciones, entre ellas el Manual del antialcoholismo y La cruzada moderna, testimonian su papel de pionero. En 1924, la denuncia que hizo de la excesiva mortalidad infantil le costó un exilio de casi un año en Curazao.
Como biólogo, su tarea fue esencialmente divulgadora. Junto con Vicente Marcano, David Lobo, Elías Toro y Guillermo Delgado Palacios, formó parte de las primeras oleadas del Positivismo biológico en Venezuela. En 1904, sostuvo una polémica acerca de la legitimidad de la doctrina de la descendencia, la cual despertó una ardiente reacción. La Doctrina de la descendencia y ¿Qué es la vida? son libros suyos productos de dicha polémica. Tal vez haya sido en ese sentido el más combativo y combatido entre los médicos venezolanos. Su nombre es también sinónimo del Código de moral médica, publicado en 1928, de repercusión continental.
Junto con José María Vargas, Luis Razetti sobresale entre los grandes valores de la medicina venezolana, al igual que José Gregorio Hernández, aunque éste último sea más recordado por sus virtudes religiosas. Sus restos yacen en el Panteón Nacional desde el 23 de junio de 1982.
“Energía viva que puedes plantar en tu vida”.
















