Planear lo inesperado

    0
    773

    Planear lo InesperadoExiste una vieja frase que afirma “la primera baja en una batalla es el plan”, cualquiera que ha estudiado un poco de historia militar podrá ver la certeza de esta afirmación. En la batalla de Crécy durante la guerra de los 100 años, el ejercito del rey Edward III de Inglaterra, con un grupo 16.000 soldados – más que todo campesinos arqueros – se enfrentó a la fuerza primaria del Rey Philip IV de Francia con 30 mil soldados entrenados y caballeriza profesional en armadura de acero.

    Para la gran sorpresa de los caballeros franceses, el ejército inglés no corrió en retirada, sino que lanzaron una lluvia incesante de flechas obligando a la caballeriza a cargar antes de tiempo. Con banderas flameantes y las armaduras brillantes, los caballeros galoparon a máxima velocidad hacia lo que pensaron como una victoria segura, para que a escasos metros del contingente inglés se encontraran con estacas afiladas escondidas en la grama.

    La incapacidad del ejército francés de comunicarse efectivamente y ajustar su plan le brindó a Edward una victoria aplastante, esa batalla es conocida por los historiadores como el fin de la era de la caballería. Otro ejemplo fue durante las cruzadas, en las puertas de Jerusalén, los templarios con sus enormes corceles de guerra se enfrentaban a un grupo de pequeñas yeguas árabes, la gran sorpresa es que el ejército de Saladin llevó yeguas en celo, que enloquecieron a los caballos y desarmaron toda la línea de defensa.

    En ambos casos, los ejércitos vencidos pensaban que tenían la superioridad, y un plan perfecto. Entonces, mientras más soberbios seamos con nuestra planificación, más débiles seremos ante las sorpresas del destino. Otra frase de la cultura militar es “El plan es inútil, pero el acto de planificar es invaluable”, durante el acto de panificar consideras diferentes alternativas, llenando los espacios en blanco que tiene tu mente con respecto al futuro, sin embargo no es el plan como tal el verdadero premio de esta acción, sino las contingencias y flexibilidades que te permiten tener un camino a seguir.

    Normalmente, el proceso de planificación es una línea recta desde punto A hasta punto B, que al toparse con el primer obstáculo o suceso inesperado se desarma.“Planifique para lo inesperado” es una afirmación que si bien parece imposible, no lo es del todo. La idea no es prepararse para toda situación, sino aceptar con humildad que hay cosas que se escapan de nuestras manos y planificar cual será nuestra reacción cuando esto ocurra. En el momento cuando lo inesperado ocurre:

    • Comience por recordar el objetivo final del plan, no se enfrasque en resolver una situación que no aportara valor a su meta.
    • Establezca canales de comunicación efectivos, si la situación es rescatable y no sabe qué hacer, no se enganche en la trampa del ego, busque ayuda.
    • Actúe con templanza, el coraje no es la ausencia de miedo sino la acción efectiva en su presencia. Si la decisión correcta es no hacer nada, asegúrese que el camino de la inacción está determinado por la situación y no por el miedo.
    • Por último le exhorto a que mantenga la esperanza, aunque el nihilismo puede ser acertado en algunas ocasiones, el estado mental que éste genera nunca es productivo.

    Mi compañero Daniel afirmó recientemente que se encontraba en un estado Kantiano, y me recordó haber leído de Kant una vez: “Todos los intereses de mi razón, especulativa y práctica, se combinan en tres preguntas: 1. ¿Qué puedo saber? 2. ¿Qué debo hacer? 3. ¿Qué debo esperar?”, mientras constantemente busque las respuestas para estas tres preguntas en toda situación, podrá vencer con éxito la peor de las batallas.

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí