“Nosotros primero hacemos nuestros hábitos y entonces nuestros hábitos nos hacen a nosotros”. James Wilkinson
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
James Wilkinson, matemático británico. Realizó una contribución excepcional a la informática por su trabajo sobre el análisis numérico.
Wilkinson, a pesar de muchos honores concedidos sobre él, y las grandes ganancias que obtuvo nunca adoptó un modo de vivir ostentoso. Siempre se trasladaba en bicicleta, y en muchas reuniones internacionales sus numerosos admiradores extranjeros estuvieron sorprendidos de verlo llegar sobre dos ruedas.
Fue uno de los grandes aportadores sobre informática y un genio incansable hasta sus últimos días de vida. Recibió el Premio Turing en 1970 «por su investigación en análisis numérico, facilitando el uso del computador digital de alta velocidad, habiendo recibido gran reconocimiento por su trabajo en álgebra lineal y el análisis de errores.»
En la tentativa de encontrar una solución numérica a un problema matemático, él se encontró con que la solución no era del problema original, pero sí muy cerca del mismo. Por ello Wilkinson trabajó entonces regresando con la solución al problema inicial. Él publicó sobre los Errores en Procesos Algebraicos y el Problema de Valor propio Algebraico, ambos trabajos en común. Él también desarrolló el software matemático en lenguaje de alto nivel, conocido como el Fortran. Después de su retiro de NPL, fue designado profesor en el departamento de ciencias de informática aplicada en la Universidad de Stanford, California.
“Energía viva, que puedes plantar en tu vida”.
















