

Paulo Coelho
Hoy el Universo recrea la estela que fue generada por la acción de nuestra Semilla, les confieso que mientras investigaba para desarrollar el pronóstico de este día se generó en mi la duda si realmente Gregorio corresponde a lo que para mí es una “Semilla”, pues con la invención del Calendario que hasta ahora conocemos, nos privó de vivir el verdadero curso de la “naturaleza” oponiendo sus patrones a lo que los Mayas consideraron el ciclo perfecto, donde el Sol marcaba realmente los días y las noches.
Una evidencia del curso del tiempo según la naturaleza es expresada en nuestros cuerpos, pues en nosotros habita un reloj biológico llamado “Corazón”.
El corazón del ser humano late entre 50 y 100 veces por minuto. Piensa por un momento lo que supone mantener este ritmo de frecuencia cardiaca a lo largo de toda una vida. Cuesta imaginar una máquina más perfecta, ¿verdad? Pues “es el corazón el que hace posible, a través de su acción de bombear sangre, que lleguen a cada uno de los rincones del cuerpo las sustancias nutritivas, materia prima para el trabajo vital de esas microscópica maquinitas que son las células”.
Por otro lado, nuestra alimentación tiene mucho que ver con el funcionamiento del corazón. Así como éste impulsa hacia los demás tejidos la sangre y los nutrientes, su estructura muscular debe recibir estos nutrientes en cantidad suficiente para continuar latiendo alrededor de ochenta veces por minuto, cada hora de cada día del año.
¿Es casualidad o causalidad? Precisamente el día de ayer cuando me encontraba investigando sobre el tiempo leí esta noticia en el diario digital BBC Mundo…
Las enfermedades cardiovasculares –las del corazón y los vasos sanguíneos- son la principal causa de muerte de la humanidad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos trastornos -que incluyen infartos, derrame cerebral, enfermedad coronaria e hipertensión- provocan más de 17 millones de muertes cada año en el mundo.
Y aunque hay algunos factores de riesgo que no podemos alterar, como nuestra herencia genética, sí podemos cambiar otros elementos vinculados con el estilo de vida.
Una de las formas más simples y efectivas de reducir nuestro riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV) es hacer pequeños cambios en nuestra dieta.
Por ejemplo, reducir nuestro consumo de sal, vigilar las grasas que ingerimos y comer más frutas y verduras.
Estos cambios pueden tener un impacto enorme en los tres principales factores de riesgo de enfermedades del corazón: el índice de masa corporal (IMC), la hipertensión y los niveles de colesterol.
Quisiera tener las palabras para explicarles el proceso de inercia en el que nos hemos acostumbrado y conformado vivir, pero la verdad es que sólo tú desde tu acción y la toma de conciencia podrás darle a tu vida el verdadero valor del Tiempo.
Sólo tú decides si te convertirás en ¿Protagonista o espectador?
Te invito a comer alimentos ricos en Omega 3, 6 y 9, ya que sus ácidos grasos son esenciales para disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, ayudándote a cuidar tu reloj biológico… El corazón.
















