

Los etnólogos encuentran en el carnaval elementos supervivientes de antiguas fiestas y culturas, como la fiesta de invierno (Saturnalia). A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol.
Por esta razón es considerado como la “fiesta de despedida de la carne” antes del período de abstinencia, personalmente les recomiendo unirse a esta tradición y degustar exquisitos platos con la carne de tu preferencia, acompáñalos de granos para nivelar las energías y eliminar las culpas presentes en el colectivo, toma bebidas de colores fuertes.
Al cocinar y degustar tus alimentos ten conciencia y presencia, evoca tus recuerdos y disfruta de ellos.
Los tres alimentos vitales:
Sólido: Les invito a celebrar el carnaval al estilo mexicano, con tacos y quesadillas.
Tacos Mexicanos
1 y 1/2 Kilos de carne para bife
450 cl. de agua
750 gr. de harina
1 cucharada de sal
275 gramos de mantequilla orgánica
2 cebollas
Cilantro al gusto
1 chile
2 paltas
Tomate a gusto (se recomiendan 2)
Preparación:
Verter la harina en un bol, ya agregada la sal y el agua bien fría con la mantequilla.
Se debe moldear para llegar a una masa lisa. Luego formar “bolitas” dándoles forma redonda, fina y muy lisa, poner la plancha a calentar y agregar otro poco de mantequilla. Poner las tortillas a cocinar hasta que adquieran un color dorado sin pasarse.
Luego, en un bol aparte, picar finamente todas las verduras, cortar las paltas en gajos en un plato y añadir un poco de limón y sal.
Trocear la carne y cocinarla en la plancha con sal y pimienta. Colocar en la tortilla un poco de carne y verduras, agregar un poco de crema de leche y la palta, luego y por último cerrarla como si fuese una empanada, de este modo ya la podrás comer.
Líquido: Toma jugo de frutas; para apropiarnos de su colorido y sus numerosas propiedades.
Aire: Los ejercicios de respiración profunda ayudan a relajarnos. En caso de dolor, junto con la medicación, estos ejercicios son de gran utilidad.
Lo primero es aprender a respirar, a usar plenamente los pulmones y estar consciente del ritmo de nuestra respiración. Para lograrlo estos son los pasos a seguir:
Respiremos lenta y profundamente. Cuando sacamos el aire, observemos como se relaja nuestro cuerpo, como cede la tensión. Ahora respiremos rítmicamente de una manera que nos resulte natural.
Para ayudarnos a concentrarnos en la respiración podemos decir en silencio. “Inspirar, uno, dos”, “exhalar, uno, dos”. Cada vez que exhalamos o soltamos el aire podemos repetir en silencio una palabra que nos ayude a relajarnos: “paz”, “tranquilidad” o “me sereno, me estoy serenando”, por ejemplo.
Realicemos los pasos uno al cuatro una vez y repitamos los pasos tres y cuatro durante veinte minutos.
Finalmente, suspiremos lenta y profundamente. Digamos en silencio “me siento tranquilo (a)”, “me siento relajado (a)”, “estoy sereno (a)”.
Fuentes consultadas fabiana caviglioli; enplenitud.com

















