En este momento Piscis lidera el cosmos llevándonos a los mares de la emocionalidad, mientras que la Luna desde las profundidades de Escorpio nos acentúa los comportamientos compulsivos. Mi recomendación es que sigamos rescatando la energía del mar desde el punto de vista de la fluencia.
Durante el proceso de degusta el alimento para canalizar las energías, sin duda el Caracol es la mejor opción, les explico por qué…
- Con la reciente entrada del Sol, Marte y Mercurio (que son planetas de gran impacto) a Piscis son 6 los planetas que están generando una fuerte necesidad de salir del Idealismo que es característico de este signo y “mutar” con las energías, recuerda que Plutón (Escorpio) es la transformación, este proceso es característico del alimento que recomiendo hoy.
La concha del caracol es un ejemplo de la representación de Phi en la naturaleza. Las formas de las conchas de ciertos caracoles de mar (Conus, Cymbiola) están constituidas por la versión biológica de un autómata celular.
Cuando el caracol crece, también lo hace su concha. Un caracol cerrará una sección de su concha y añadirá una nueva cámara al crecer, cada cámara será más grande que la anterior por un factor constante. Como resultado, la concha formará una espiral logarítmica. En algún momento, el caracol construye un reborde alrededor de la abertura de la concha, deja de crecer, y comienza a reproducirse.
- Piscis representa todas las expresiones artísticas…
– Por una parte el Caracol hoy “emula” las energías activas en el Universo, pues hace unos 326 años atrás nació un hombre hecho música Georg Friedrich Händel reconocido por los más ilustres en su género. Precisamente el caracol ha sido objeto de estudio por muchos años por sus impresionantes efectos sonoros, ya que producen un murmullo, aunque todo a su alrededor esté tranquilo; lo cual demuestra que los sonidos que escuchamos se engendran en su interior.
A esto se responde que, en realidad, nunca está todo completamente tranquilo, y que los caracoles recogen sonidos tan sutiles que no podemos oírlos sin su ayuda. No hace mucho se demostró esto mismo con un nuevo experimento. Una persona, amante de la ciencia, hizo construir una habitación a prueba de ruidos. En su interior, las personas podían escuchar los latidos de sus propios corazones; pero ningún sonido exterior podía llegar hasta ellas; y cuando aplicaron a sus oídos diversos caracoles, nada, en absoluto, oyeron.
– Otra característica de este animal es la forma que mantiene en su estructura, una espiral que se ha considerado como una “proporción logarítmica” que ha servido de patrón para generaciones y generaciones de artistas.
El término espiral logarítmica se debe a Pierre Varignon. La espiral logarítmica fue estudiado por Descartes y Torricelli, pero la persona que le dedicó un libro fue Jakob Bernoulli, que la llamó Spira mirabilis «la espiral maravillosa». Impresionado por sus propiedades, pidió que grabaran en su tumba, en Basilea, la espiral logarítmica con la máxima eadem mutata resurgo, pero, en su lugar, se grabó una espiral de Arquímedes. D’Arcy Thompson le dedicó un capítulo de su tratado On Growth and Form (1917).
Bernoulli escogió la figura de la espiral logarítmica, así como y el emblema en latín «Eadem mutata resurgo» (Mutante y permanente, vuelvo a resurgir siendo el mismo) para su epitafio; contrariamente a su deseo de que fuese tallada una espiral logarítmica (constante en su radio), la espiral que tallaron los maestros canteros en su tumba fue una espiral de Arquímedes (constante en su diferencia). La espiral logarítmica se distingue de la espiral de Arquímedes por el hecho de que las distancias entre sus brazos se incrementan en progresión geométrica, mientras que en una espiral de Arquímedes estas distancias son constantes.
Jakob Bernoulli escribió que la espiral logarítmica puede ser utilizada como un símbolo, bien de fortaleza y constancia en la adversidad, o bien como símbolo del cuerpo humano, el cual, después de todos los cambios y mutaciones, incluso después de la muerte, será restaurado a su Ser perfecto y exacto.
Recetas de caracoles a la borgoñona


48 Caracoles con su concha
1 litro Vino blanco seco
2 Ramas de apio
1 Zanahoria
1 Ramito grande de perejil
2 Hojas de laurel
1 Cebolla
2 Dientes de ajo
150 g Mantequilla orgánica
1 litro de Agua fría
Una pizca de pimienta blanca
Sal
Preparación:
Deja que cueza, a fuego moderado, durante unas 3 horas añadiendo, poco a poco, si fuera necesario, la cantidad de agua hirviendo suficiente para que los caracoles permanezcan cubiertos por el líquido. Deja que los caracoles se enfríen en su líquido de cocción. Pica finamente los dientes de ajo junto con el perejil restante y mézclalos con la mantequilla ligeramente ablandada, añade un poco de sal y pimienta recién molida.
Cuando los caracoles se hayan enfriado, escúrrelos y ponlo en cada concha una pequeña porción de la mezcla de mantequilla y un caracol, cubriendo con más mantequilla. Coloca los caracoles preparados en una cazuelita e introdúcelos 5 minutos en el horno previamente calentado (220 °C). Sirve los caracoles en las cazuelitas, con un tenedor pequeño y una pinza por cada comensal.
Nota: Recuerden aderezar sus recetas con sal yodada o marina.
Fuente consultada: wikipedia.org. Foto1: enciclopediadegastronomia.es Receta y Foto: hostlandia.net
















