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Hoy en Cocinando con los Dioses seguimos aprovechando las propiedades de la belladona, ella nos ayudará a proteger nuestro ser de la complejidad energética presente en el Universo.
¿Mágica, mitológica o Medicinal?
Se presume que el nombre de belladona proviene del uso de las mujeres italianas hacían de esta planta ya que, al parecer , se aplicaban en los ojos zumo morado del fruto, dilatándose así las pupilas, a la par que les daba un gran brillo, lo que se consideraba sinónimo de belleza.
Otros aseguran que el nombre griego de esta planta vivaz hace referencia a Atropa, la más siniestra de las parcas de la mitología, de cuyas manos pendía el delgado hilo de la vida, que ella podía cortar a su antojo.
Conocida y muy empleada en el medievo como veneno, esta solanácea servía para emponzoñar las puntas de las flechas. Bebida con vino su raíz, provocaba una especie de “locura agradable” a la que se entregaban las brujas en sus aquelarres, así como en ungüentos con que se solían untar en sus prácticas de brujería y que parecían tener efectos alucinógenos: “de tal suerte las adormece que un profundísimo sueño les imprime en el cerebro mil burlas y vanidades, de suerte que después de despiertas confiesan lo que jamás hicieron” (Andrés de Laguna en su comentario al Dioscórides).
Asumió el papel más importante en la brujería y en la magia. Era uno de los principales ingredientes de las pócimas y ungüentos empleados por brujos y magos. Había una mezcla muy potente que contenía belladona, beleño, mandrágora y grasa de recién nacido, que se frotaba sobre la piel o se insertaba en la vagina para ser absorbida. La famosa escoba de las brujas, es una de las creencias mágicas europeas más viejas.
Uso medicinal de la Belladona
La raíz se emplea en infusión de 4 a 15 gramos por litro de agua, o en cocimiento para lavativas de 10 a 30 cg en 200 gramos de agua, con fines sedantes.
La mejor manera de administrar esta planta en casos apurados y cuando no está el médico, es en tintura, teniendo en cuenta que hay que suspenderla de inmediato cuando se presentan los siguientes síntomas: excitación cerebral, aceleración del pulso, sequedad de las membranas mucosas y, especialmente, dilatación de las pupilas.
La tintura se prepara así:
Hojas secas de belladona 10 gr
Alcohol de 80° 100 gr
Se mantiene en maceración por 15 días, se filtra y se guarda.
Dosis para adultos: de 0,5 a 3 gramos (60 gotas equivalen a 1 gr) que se reparten durante las 24 horas del día, con alguna infusión de tilo, valeriana, menta, etc.
Está recomendada en el asma, coqueluche, corea, epilepsia, estreñimiento, hemorroides, afecciones del intestino recto, incontinencia de la orina y de las materias fecales, parálisis de la vejiga, hernias irreductibles, y para resolver las contracciones espasmódicas de varios órganos como el ano, etc.
- Con las hojas secas se preparan cigarrillos que se prescriben en el asma nerviosa y en la tos espasmódica. También se pueden emplear las hojas en fumigaciones.
- Usada externamente, la infusión de cualquier parte de la planta es un calmante en las afecciones nerviosas y neurálgicas, parálisis, espasmos, etc.
- Pueden emplearse las hojas de belladona, en cantidad de un pequeño puñado que se hierve en el agua, para añadirlas al baño ordinario, que debe ser, por lo general, de corta duración, y se aplica sólo en casos de ataques nerviosos, sin olvidar consultar al médico cuanto antes.
- Son numerosas las aplicaciones de la atropina en las enfermedades de la vista, por su efecto más constante y persistente que es el de dilatar la pupila.
- La belladona forma parte activa de dos medicamentos populares: el «bálsamo tranquilo» y el «ungüento populeón» (pomada de adormideras, beleño y belladona).
- Los griegos y romanos usaron la belladona contra los dolores cancerosos.
- Recogidas las bayas antes de que maduren, se extrae de ellas un hermoso color verde que utilizan principalmente los pintores de miniaturas; y, después de maduras, suministran un magnífico color purpúreo.


















