Un recorrido sagrado: pan, vino y aceite de oliva

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Continua activa la energía del Destino, por el efecto producido en el Universo por el Dedo de Dios, hoy en Cocinando con los Dioses te invitamos a alimentarte como los dioses, y te damos un recorrido global a la aparición de los alimentos sagrados.

Inicia con los griegos quienes fueron vitivinicultores por excelencia y, a través de sus conquistas, llevaron sus vides por la costa del mediterráneo.

Pero fueron los romanos quienes mejoraron su calidad, logrando mejores especímenes de olivos, optimizando así sus aceites y las aceitunas. Finalmente los árabes perfeccionaron el sabor de los alimentos, ya que introducen en la cocina mediterránea las especias como condimento. Además, con el aporte de sus sistemas de irrigación hicieron que las huertas surgieran por doquier.

Con la conquista de América y la llegada de nuevos alimentos, se crea un mundo de sabores diferentes que cada región adopta a su manera. Así se crea la gastronomía en general, con mucho color, aroma  y sabor, pero por sobre todas las cosas con una justificada reputación de saludable.

Por ello es que las costumbres no pertenecen a un solo país sino que se globalizan los patrones dietarios de las naciones, todos sustentan su gastronomía en tres pilares fundamentales: el pan, el vino y el aceite de oliva, este último también llamado “el oro líquido”.

Inicios del aceite de oliva

El uso de aceites vegetales en la vida cotidiana, tanto su uso gastronómico como religioso, u otras aplicaciones habituales, acompañó a la humanidad desde tiempos inmemoriales, empleado como combustible en la iluminación de los templos religiosos.

Se sospecha que las primeras plantaciones se han realizado en la extensa área que va desde Siria a Canaán (desde el V milenio a. C. Hasta comienzos del III milenio a. C.). Se cree que quizás naciera su uso con la agricultura, no obstante se conocen usos del árbol del olivo en el Paleolítico Superior (12.000 a. C.).

El origen de la producción de aceite de oliva hay que buscarlo en las costas del levante mediterráneo. En Egipto, donde se empezó el cultivo del olivo hacia el 2000 a. C., se comenzó a usar el aceite de oliva con fines cosméticos. De hecho los mismos egipcios empezaron a comercializar el aceite de oliva. Ya en el interior de las cámaras funerarias se ven representadas vasijas y ánforas con aceite de oliva. Pronto se extendería al mediterráneo, siendo parte integrante de la trilogía: pan, vino, aceite.

La producción oleícola no llegó a los griegos, hasta mediados del II milenio a. C. a través de la conquista micénica de Creta (donde se documenta la producción de aceite y su uso ritual desde el periodo minóico antiguo).

Inicios del Pan

El pan fue el alimento básico de la Humanidad desde la prehistoria. Algunos autores se imaginan como los inicios del pan podrían haber sido una masa de granos semi-molidos y ligeramente humedecidos que podría haberse cocido al sol sobre una piedra caliente, o simplemente haberse dejado abandonada junto a un fuego, o fuente de calor diversa.

Se sabe que los egipcios elaboraban pan desde hace mucho tiempo, y de ellos datan también las primeras evidencias arqueológicas de la utilización de la levadura en el pan así como el empleo de hornos. Se cree que descubrieron la fermentación por casualidad. El pan para los egipcios era tan importante que se consideraba como una moneda para pagar los jornales.

En la Roma, ya en la República, había hornos públicos. Para los legionarios romanos el pan era un alimento habitual y era corriente que su dieta fuese en gran medida aceitunas y pan.

Inicios del Vino

El vino se produjo por primera vez durante el neolítico, según los testimonios arqueológicos hallados en los montes Zagros, gracias a la presencia de Vitis vinifera sylvestris, y la aparición de la cerámica durante este periodo. La evidencia más antigua de la producción y consumo de vino, es una vasija del año 5400 a. C., hallada en el poblado neolítico de Hajii Firuz Tepe, en los montes Zagros.

La vasija contiene un residuo rojizo, presumiblemente vino. Posteriormente, el consumo de vino se extendió hacia el occidente, llegando a Anatolia y Grecia; y hacia el sur, llegando hasta Egipto, ya célebre en Bahariya durante el Imperio Medio (siglo XX a. C.) La más antigua documentación griega sobre el cuidado de la vid, y la cosecha y prensado de las uvas, es Los trabajos y los días, de Hesíodo, del siglo VIII a. C. En la antigua Grecia, el vino se bebía mezclado con agua y se conservaba en pellejos de cabra.

Ya en Egipto, Grecia y Roma se adoraba a Dioniso o Baco (dios de los viñedos) y la Biblia se refiere al vino en diversos pasajes, entre otros cuando relata la última cena de Jesús, que ofreció una copa de vino a sus discípulos representando su sangre. Sabemos que en China, hace 4.000 años, ya conocían el proceso de fermentación de la uva, y que en Egipto, en el siglo XIV a. C. ya conocían la viticultura. Julio César fue un gran apasionado del vino y lo introdujo por todo el mundo romano.

La viticultura debe su mayor desarrollo a la propagación del cristianismo, por ser el vino necesario para la celebración de la misa. Los monasterios, con sus propios métodos de elaboración y extracción, fueron los precursores de la viticultura y vinicultura, dejando huellas tan claras como los vinos priorato de la palabra prior.