Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Durante esta semana esa estela o “semilla” fue sembrada por…
Francis Crick, científico inglés, codescubridor de la estructura del ADN.
El 28 de febrero de 1959 Francis Crick -por entonces un joven de 37 años- entró en el Eagle pub, de Cambridge, y alardeó frente a los parroquianos que él y su colega americano James Watson habían descifrado «el secreto de la vida».
Se refería, por supuesto, a la estructura de escalera retorcida del ácido desoxirribonucleico, el ADN, la molécula que en el núcleo celular contiene la receta codificada para fabricar todas las proteínas de un organismo, que es capaz de transmitir los rasgos hereditarios de padres a hijos y de generación en generación.
Medio siglo más tarde, cuando científicos de todo el mundo descifraron completamente el genoma humano, habría que darle la razón. El descubrimiento de Watson y Crick constituye una piedra angular de la biología que abrió el camino tanto para los tests de paternidad, como para los alimentos genéticamente modificados, la clonación, las terapias genéticas, los exámenes prenatales y la detección de enfermedades hereditarias.
El 2 de abril de ese mismo año, un breve trabajo firmado por Watson (el «americano», entonces de 25 años) y Crick fue publicado en Nature con el título de «Una estructura para el ácido desoxirribonucleico». Tiene sólo seis citas. Crick ni siquiera poseía título de doctor, porque había interrumpido sus estudios mientras ayudaba a diseñar minas navales para la Royal Navy cerca de Portsmouth, durante la Segunda Guerra Mundial.
«Un mes después -escribe Matt Ridley en «Genoma, la autobiografía de una especie en 23 capítulos» (Editorial Taurus, 2000)- Gran Bretaña coronaba a una nueva reina y el mismo día una expedición británica conquistaba el monte Everest. Aparte de una pequeña noticia en el News Chronicles, la doble hélice no salió en los periódicos. Actualmente, la mayoría de los científicos la consideran el descubrimiento más trascendental del siglo, cuando no del milenio.»
El dúo Watson y Crick constituye uno de los más brillantes ejemplos de colaboración y amable competencia científicas. Ambos trabajaron con datos de muchos otros investigadores, especialmente de Maurice Wilkins y Rosalind Franklin, del King’s College, de Londres, cuyas radiografías de los cristales de ADN fueron fundamentales para desarrollar la teoría. Se cuenta que Crick alguna vez dijo que habían tenido suerte con el ADN: «Como América, estaba esperando ser descubierto», afirmó.
Una mente incisiva
Hijo de un fabricante de zapatos, Francis Harry Compton Crick había nacido el 8 de junio de 1916 en Northampton, Gran Bretaña, y se apasionó por la ciencia desde chico. Dicen que mientras estaba en la escuela primaria intentó fabricar seda artificial, puso explosivos en botellas y los hizo estallar con una descarga eléctrica.
Después del descubrimiento, permaneció en Cambridge para completar su doctorado y ayudar a decodificar el código genético. Más tarde, en 1977, se trasladó a los Estados Unidos a un puesto especialmente creado en el Salk Institute de California. En 1981, propuso que la vida en este planeta empezó con microorganismos traídos de otro planeta en una nave espacial. En sus libros «La búsqueda científica del alma» y «The Astonishing Hypothesis», sostuvo la tesis de que lo que denominamos alma puede explicarse en términos de actividad cerebral.
Fue considerado un teórico brillante. «Como científico, tiene algo increíble -dice Diego Golombek, investigador del Conicet y de la Universidad de Quilmes-: después de convertirse en una eminencia en la biología molecular empezó a investigar el problema más grande de la biología, la conciencia. Ese cambio es muy difícil. Fue infatigable e hizo aportes increíbles en ambos campos. Los buenos científicos se meten con los grandes problemas, y si tienen que cambiar, cambian. Es un gran ejemplo muy difícil de imitar.»
«Francis Crick fue una mente brillante e incisiva. Una de las personalidades más influyentes de la biología, aunque provino de la física -dice el doctor Alberto Kornblihtt, del Instituto de Fisiología y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. Toda la biología molecular nació fundamentalmente de físicos que trataban de entender las bases físico-químicas de la vida. Su contribución tiene repercusiones impresionantes en el conocimiento del origen de los seres vivos, del funcionamiento de las células, tanto desde el punto de vista básico como productivo. Predijo cómo se duplica el ADN, la existencia de moléculas adaptadoras entre el gen y las proteínas, y también descubrió, junto con Sidney Brenner, que el código genético se manifiesta de a tres letras. Después quiso conocer las bases del estado consciente. Curiosamente, en el último papel que firma, figura como coautor un argentino, Gabriel Kreiman.»
Un teórico brillante
- En 1953, publicó junto con James Watson en la revista Nature la descripción de la estructura del ácido desoxirribonucleico, o ADN, la molécula de la vida. Así, abrió el camino para los prodigios de la biotecnología y la terapia génica.
- Desde hace dos décadas, se había abocado al estudio de la conciencia, considerado el mayor problema actual de la biología. Sostenía que lo que llamamos «alma» puede explicarse por la actividad neuronal.
A pesar de su imagen pública, Crick era devoto de Aldous Huxley y miembro fundador de un grupo llamado Soma que en esos años abogaba por la legalización del cannabis, y en nombre del cual incluso pondría su firma en una carta al periódico británico The Times para que la reforma de las leyes antidroga sea considerada.
Soma tiene que ver con la creación del mayor laboratorio clandestino de LSD en Europa, el cual funcionó desde 1973 hasta su desmantelamiento en 1977. Así mismo, Crick conoció a Dick Kemp, un famoso y brillante bioquímico que purificaría la producción de la LSD en los años setenta y que sería perseguido por distribuir gratuitamente dicha droga.
Según dice el artículo, en una ocasión Crick le dijo a Kemp que algunos académicos en Cambridge usaban LSD en pequeñas cantidades como una herramienta del pensamiento, que los liberaba de las preconcepciones y que los ayudaba a alcanzar ideas nunca antes alcanzadas. Crick le reveló a Kemp que fue precisamente mientras estaba en LSD que percibió la forma del doble-hélice estructural del ADN, pero también le advirtió que si publicaba alguna palabra de eso lo demandaría por difamación, descubrimiento que le haría ganar el Premio Nobel.”
“Crick, que murió con 88 años, dijo en alguna ocasión a un científico, colega suyo, que con frecuencia utilizó pequeñas dosis de LSD, entonces utilizado en psicoterapia de manera experimental como medicamento, para incrementar su capacidad de pensamiento.
“Antes pensábamos que nuestro futuro estaba en las estrellas. Ahora sabemos que está en nuestros genes”. James Watson
La hipótesis Asombrosa
Ribosomas: Francis Crik
Ribosomas: Francis Crick (1954) by raulespert
Te invito a que leas la historia de nuestras Semillas tomando conciencia sobre lo que podrías hacer para trascender en el tiempo[1].
Semilla: Personaje que se convierte en efemérides por su legado.[2]
Nota: El criterio que utilizo para seleccionar la semilla es basado en las energías activas en el Universo, para así agrandar el radio de acción que podemos alcanzar.
[1] Todo el mundo sin excepción tiene un alma. Esta esencia de luz es el común denominador que une la creación, el cosmos y la vida. Deberíamos darnos cuenta que en el fondo somos Luz en movimiento. Pero no somos conscientes de esa Luz, de nuestro origen y nos enredamos en los laberintos de la personalidad. La búsqueda espiritual es la búsqueda de nuestra conciencia, de nuestra divinidad interior. Como dice Rodolfo Llinas:
“La Información es una energía preexistente y fundamental a partir de la cual y con su complejificación se forma la conciencia en sus diferentes grados; la conciencia de orden superior sólo puede desarrollarse sobre la base de la conciencia primaria. Para que la conciencia se dé, es indispensable que la materia posea la Información capaz de entrar en sincronía con la de su medio ambiente.”
El autor es neurocientífico, director del departamento de fisiología y neurociencia de la escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York durante los últimos 26 años, Miembro de la Academia Francesa de la Ciencia, de la Academia de la Ciencia de los Estados Unidos y de la Real Academia Española de Medicina. Recuerda que la emocionalidad tendrá el protagonismo que tú le des.
La gente, embotados sus sentidos, se pierde lo mejor de la vida. O como decía José Ortega y Gasset: “Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen”. Sólo cierto ayuno permite despertar de este engaño colectivo, la locura del tener frente a la alegría del ser, que nos hace personas.
[2] En términos de física cuántica cuando emulamos una acción, ésta se convierte poco a poco en realidad. Entonces, si todos lográramos conectar directamente con las acciones de nuestros ídolos de la historia seguramente cada día seremos mejores personas dando forma a las efemérides del futuro.
















