

Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
Norman E. Borlaug, Científico estadounidense, genetista, fitopatólogo, humanista, considerado por muchos el padre de la agricultura moderna y de la revolución verde.
Las técnicas desarrolladas por Borlaug y sus colaboradores fueron implementadas en la India, Pakistán, China, y más recientemente, África. Las vidas humanas que se salvaron de morir de hambre durante las últimas décadas superan muy probablemente los mil millones.
Sus esfuerzos en los años 1960 para introducir las semillas híbridas a la producción agrícola en Pakistán e India provocaron un incremento notable de la productividad agrícola, y se puede considerar que es responsable de haber salvado más de 240 millones de vidas humanas. Premio Nobel de la Paz en 1970, así como las distinciones más altas que a un civil se le puede dar en los EE. UU.
Incluso ganó el reconocimiento más alto que la India le otorga a civiles que no son ciudadanos de esa nación y eso sin contar innumerables premios, medallas y honores más en todo el mundo. En reconocimiento a su gran contribución en el campo de la agricultura, una importante avenida de Ciudad Obregón, en el estado Mexicano de Sonora, lleva su nombre.
En un mundo complicado e impredecible, en el que una plaga, una inundación o la decisión de algún burócrata tienen el poder de acabar no sólo con cosechas, sino con vidas enteras, es bueno saber que la inteligencia, y sobre todo el trabajo duro de un individuo tienen un potencial enorme para mejorar la vida de millones.
“Algunos de los ecologistas de las naciones occidentales son la sal de la tierra, pero muchos son elitistas. Nunca han experimentado la sensación física del hambre. Actúan desde cómodas oficinas en Washington o Bruselas. Si vivieran sólo un mes entre la miseria de los países en desarrollo, como lo he hecho yo durante cincuenta años, gritarían pidiendo tractores y fertilizantes y canales de irrigación y se indignarían con los elitistas que desde sus casas intentaran negarles estas cosas”.
“No puedes construir un mundo pacífico sobre estómagos vacíos y miseria humana”.
















