Inicio Efemerides Semilla de la Semana Swedenborg … Un verdadero regalo para la historia.

Swedenborg … Un verdadero regalo para la historia.

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Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa  estela o  “semilla del día” fue sembrada por…

Emanuel Swedenborg pocos individuos, en la historia del mundo, realizaron en el curso de una vida tal diversidad de invenciones, descubrimientos, y conocimientos útiles. Hizo los planos de un avión, de un submarino, descubrió la función de las glándulas endocrinas, el funcionamiento del cerebro y el cerebelo. Sus obras se utilizan hoy día en los EE.UU. en institutos de investigación en psicomotricidad, probando así clínicamente el fundamento de descubrimientos hechos hace cerca de tres siglos; inventó un sistema decimal monetario que sirve también para el estudio de la cristalografía.

Su búsqueda insaciable de la sede del alma le hizo relacionarse con hombres famosos de su tiempo, tales como Newton, Leibniz y de otros miembros de la Royal Society y las universidades de Oxford y Cambridge. Viaja por toda Europa patrocinado por el rey Carlos XII y el duque de Brunswick, con el fin de estudiar e imprimir los frutos de sus investigaciones.

Pero qué decir de una manera esquemática sobre este hombre fuera de lo común, sino que tuvo un impacto en la evolución del pensamiento intelectual y filosófico en general. Si ya en vida influyó en grandes reyes, grandes científicos y filósofos, como Newton, Kant, Voltaire, es después de su muerte, y en consecuencia, al conocimiento que nació sobre las bases de su pensamiento, cuando se notó su influencia en las esferas religiosas masónicas y terapéuticas.

Experimenta sobre sí mismo y por sí mismo. Al experimentar sobre su respiración, se piensa que tendría a partir de la infancia, acceso a estados de consciencia modificada. Más tarde fabricará sus propias lentes ópticas para explorar lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño.

Honoré de Balzac llegó hasta llamarle el Buda de los países nórdicos.

Borges:  «Voltaire dijo que el hombre más extraordinario que registra la historia fue Carlos XII. Yo diría: quizá el hombre más extraordinario -si es que admitimos esos superlativos- fue el más misterioso de los súbditos de Carlos XII, Emanuel Swedenborg«.

Este sueco que inventó una nueva religión, que construyó una catedral de cristal y que diseñó un cielo y un infierno totalmente distinto a lo que comúnmente se pensaba.
Todo parte del destino escandinavo, dice Borges, el  cual parece que todas las cosas sucedieran como en un sueño y en una esfera de cristal.

Emanuel Swedenborg hace una ecuación sencilla: Dios, eterno e inabarcable, no puede ser percibido mediante los sentidos; no podemos verlo ni en las estrellas ni en las flores; pero tanto las estrellas como las flores son Espejos de Dios, sombras que nos hablan de la majestad de quien las creó. Lo mismo funciona con el arte, que es a la vez fin y espejo del hombre.

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