La aplicación de los principios mecánicos a los fenómenos de la vida le condujo a inventar las bases de la fisiología moderna. El más brillante de los progresos realizados en este sentido es su descubrimiento de la circulación de la sangre.
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
William Harvey, fue un médico a quien se le acredita ser la primera persona en describir correctamente las propiedades de la sangre, al ser distribuida por todo el cuerpo a través del bombeo del corazón. Esto confirmó las ideas de René Descartes que en su libro «Descripción del cuerpo humano» dijo que las arterias y las venas eran tubos que transportaban nutrientes alrededor del cuerpo.
Debe apuntarse que el español Miguel Servet describió la circulación pulmonar un cuarto de siglo antes que Harvey naciera, pero lo escribió en un libro de Teología (Christianismi Restitutio, publicado en 1553) el cual fue considerado como herejía. En consecuencia, casi todas las copias del mismo fueron quemadas excepto tres copias que fueron descubiertas décadas más tarde. Posiblemente su trabajo se inspiró en los pensamientos de René Descartes y Miguel Servet y tal vez fue un re-descubrimiento y extensión de la medicina musulmana antigua, especialmente de los trabajos de Ibn Nafis, quien hizo trabajos sobre las arterias en el siglo XIII.
El anuncio del descubrimiento del sistema circulatorio en 1616 se publicó en 1628 en su libro Exercitatio Anatómica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus (Un estudio anatómico sobre la moción del corazón y de la sangre de los animales), donde se basaba en el método científico donde argumentó su teoría de que la sangre era bombeada alrededor del cuerpo por el corazón en un sistema circulatorio.
Imagen: biografiasyvidas.com
















