Comunicación versus conexión. Exito versus calidad de vida. Deseo versus necesidad. En medio de la maraña tecnológica, según advierten los expertos, ¿nos estamos perdiendo a nosotros mismos?
Cuando tenemos sed o cuando nos lavamos la cara en la mañana, ¿qué es lo que de veras necesitamos? ¿El agua o el grifo? La pregunta, como muchos interrogantes sencillos, tiene un poderoso efecto cuestionador, y fue formulada por John Thackara, filósofo, periodista y uno de los más respetados y talentosos diseñadores contemporáneos. Creador y director de Doors of Perception, una red con sede en Amsterdam que conecta a diseñadores, pensadores e innovadores de todo el mundo para reflexionar sobre el futuro, Thackara es autor de un decálogo en el que propone pensar en las necesidades antes que en las innovaciones y en el valor social antes que en la novedad de la tecnología.
Hacia mediados de 1940, el psicoterapeuta ruso-estadounidense Abraham Maslow, uno de los pilares de la psicología humanista, desarrolló su célebre pirámide, que describía las necesidades humanas. En la cima están las necesidades de autorrealización (cumplimiento de las potencialidades más profundas del individuo, las que dan sentido a su vida). En la base, las fisiológicas (alimento, agua, aire, abrigo, techo). Entre ambas, las de autoestima, de aceptación (amor, amistad, afecto, pertenencia) y de seguridad (protección). Maslow sostenía que, cubiertas las necesidades de la base, el individuo empieza a emplear sus energías progresivamente en las otras. A mitad de camino de ese ascenso, en las de aceptación, está socialmente incorporado. Maslow habla siempre de necesidades, nunca de “deseos”. Estos suelen camuflarse como necesidades, distraer la energía, generar conflictos interiores, insatisfacción, angustia existencial. Confundir deseos con necesidades y satisfacción o placer con felicidad suele ser un paso habitual en nuestra cultura y un motivo de confusión, desorientación y descontento.
Las personas sentimos nostalgia de cosas esenciales, de vida interior, y nos revelamos a la dictadura del materialismo. La vida es algo más que comprar o drogarse. Hay una realidad más misteriosa y profunda, la realidad espiritual. Aparentar y vivir son considerados sinónimos, pero no es así”.
Esa realidad espiritual, esas necesidades del alma, el encuentro con los otros, el tiempo para el diálogo, para la mirada y el registro, para sentir y transmitir, son el agua. Todo lo demás es grifería. Mejor o peor diseñada, más cara o más barata, más ostentosa o más minimalista. Sólo grifería. Es útil. Pero lo necesario es el agua.
Los Tres Planetas, y (Los Dioses del Cambio) de nuevo Retrógrados.
Estos tres planetas tienen una cosa en común: no quieren irse dejándonos tal como nos encontraron… su intención es enseñarnos a vivir plenamente… Vivir plenamente significa experimentar y aceptar tanto la luz como la oscuridad, tanto la alegría como el dolor “La vida es como una piedra de afilar: o te pule o te hace polvo”…
Semáforo
Luz Roja: a ser “efecto”. Luz Amarilla: a ser “causa”. Luz Verde: a ser “Norte” “Brújula”.
Apuesta a ti… el Premio eres tú» Lourdes Méndez
Fórmula:
en = Causa – efecto + = Abundancia + = Resentimiento + = Proyección, concretización + = Reto.