Aldebarán, el «ojo» de Tauro, el toro, brilla a la derecha de la Luna conforme ascienden hoy tarde por la noche. Aldebarán brilla con color anaranjado, indicando que su superficie es bastante fría. La estrella se está acercando al final de su vida, así que se ha hinchado enormemente.
El Ojo del Toro
El torvo ojo de Tauro, el toro, nos mira sin parpadear desde lo alto del cielo esta noche: es la anaranjada estrella Aldebarán. Es una de las estrellas más brillantes de la noche, y nos proporciona una ojeada al destino de nuestra estrella, el Sol.
Aldebarán está clasificada como gigante. La estrella es mucho más grande que el Sol, y su superficie mucho más fría; por eso se ve anaranjada.
Pero una estrella “gigante” no es simplemente una estrella grande, sino una estrella que entra en las últimas etapas de su vida. Su núcleo se comprime y, al hacerlo, se calienta. Mientras tanto, las capas exteriores alcanzan proporciones gigantescas.
Aldebarán, por ejemplo, es unas 40 veces más ancha que el Sol. Si ocupara la posición del Sol, llegaría hasta la mitad de la órbita de Mercurio, el planeta más interior del sistema solar. Su energía haría hervir, y desaparecer, los océanos de la Tierra, convirtiendo el planeta en un ascua consumida.
El Sol probablemente esté acercándose a la mitad de su vida “normal,” lo que significa que no se convertirá en gigante hasta dentro de varios miles de millones de años.
¿Cuántas veces te detienes a observar lo que el cielo cada noche coloca en cartelera?… Recuerda el axioma que dice “Como es arriba…es abajo”… El cielo y las estrellas no son un adorno… son una realidad.
Observar nos conecta en un 30% con la energía del Universo.
Imitar lo observado nos conecta en un 70% con la energía del Universo…
Emular lo observado nos convierte en la energía.
Fuentes consultadas: universoonline.org
Foto: zodiacodemendoza.wikispaces.com
















