Conoce tu Máquina de Manifestación

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Norma Sanpere…

Financista, Empresaria y Manifestadora

LM: Qué es para ti la Manifestación?

NS: La manifestación -desde una óptica espiritual- es la suma de tus logros y fracasos, de tus bienes existentes o ausentes, de tu estado de salud. Es lo que comúnmente llamamos nuestra “realidad” y que no es otra cosa que el resultado de lo que hemos creado previamente en nuestras mentes, queriendo o sin querer, con consciencia o por error.

Mucho se ha escrito en el pasado y en años recientes  sobre la ley de la atracción y de cómo con nuestros pensamientos creamos nuestro destino y atraemos nuestras experiencias. La Ley de la Atracción  se basa en el principio de que todo cuanto existe es energía. El problema es que no siempre lo que pensamos es positivo, por lo tanto atraemos lo deseado y lo que no queremos.  En promedio procesamos entre 50 a 60 mil pensamientos por día y la mayoría de ellos son  repetidos: Rabias, ilusiones, miedos, obligaciones, lo que hice, lo que dejé de hacer, lo que aún tengo por hacer, mis deudas, el tráfico, la inseguridad, mi gordura, mi enfermedad, etc., y lamentablemente los medios externos, la televisión, los noticieros, la prensa, todos se enfocan y resaltan más en  “malas noticias” estimulando nuestros pensamientos en sentido negativo.

LM: Te he escuchado hablar desde hace años de que todos los humanos tenemos una Máquina de Manifestar. En qué consiste?

NS: En efecto, todo ser humano tiene dentro de sí, desde su creación, el poder innato -a través de sus pensamientos-  de crear su destino, de manifestar sus sueños. Para mí la Máquina de Manifestar es el uso consciente y proactivo del poder de los pensamientos para lograr tu objetivo, alcanzar una meta y diseñar tu futuro.

En esencia, somos una máquina perfecta y todos tenemos el poder de encender nuestra Máquina de Manifestar y crear la vida que anhelamos.

Sin embargo, existen ciertas instrucciones y reglas básicas para el uso adecuado de nuestras máquinas. La más importante -sobre la que quiero hablar brevemente-  es acerca del panel de control: nuestro medidor o reloj vibracional que son nuestras emociones.

Partiendo del postulado de que todo cuanto existe es energía y que todo está en constante movimiento o vibración, debemos entender que todos nuestros pensamientos -así como nuestras emociones-  tienen diferentes niveles o frecuencias de vibración.

Existen dos tipos de emociones: buenas o positivas y malas o negativas.

Mientras más positivas sean las emociones, mayor su frecuencia vibracional y por ende su potencia. Mientras más negativas, menor su frecuencia y su potencia es más densa.

Todas aquellas cosas en las que piensas (positivas o negativas) están en tu campo vibracional. Cuando piensas en algo que NO quieres en tu vida, tu campo vibracional está en armonía con aquello que precisamente NO quieres, y por ley de atracción, lo atraes a tu vida.  Esto es también conocido como la ley de la resistencia, “aquello que resistes, persiste.”

Las personas somos como imanes, aquello en lo que enfocamos nuestros pensamientos lo atraemos. Yo lo visualizo como si tuviéramos una pequeña antena parabólica fija en nuestras cabezas que funciona como un imán. Este es el transmisor /receptor de nuestra Máquina de Manifestar  y con ella podemos atraer todo cuanto le ordenamos. Entonces, aquí está la trampa, continuamente estamos atrayendo consciente e inconscientemente.

La dirección de nuestros pensamientos indica la dirección en la que estamos atrayendo con nuestra poderosa antena.

Al pensar en aquello que quieres, tu antena (imán) sale al universo y atrae otros pensamientos, eventos, circunstancias, personas creadoras que están en la misma frecuencia de lo que estás creando. Todo esto es atraído en una forma de embudo y canalizado a tu propia realidad, tu propia experiencia.  Cuántas veces  nos encontramos con personas que de alguna manera están viviendo la misma experiencia que nosotros y pensamos “qué casualidad, le pasa lo mismo que a mí”. No son casualidades, nuestra energía creadora, emanada de nuestra Máquina Manifestadora,  atrajo a esa persona o experiencia  a nuestra realidad.

El medidor de nuestra Máquina, como ya mencioné, son nuestras emociones.  La calidad de nuestras manifestaciones dependerá mucho de la calidad de nuestras emociones, de la intensidad de las mismas y de cómo las manejemos. Las emociones son el factor multiplicador de nuestras máquinas y son el indicador de que lo que estamos atrayendo está en armonía con lo que deseamos o no. Existen muchas técnicas para aprender a controlar las mismas, para saber alejarnos de lo que inconscientemente atraemos sin querer, y de cómo prender el turbo de nuestras Máquinas de Manifestar.

Espero, que a través de esta sección pueda compartir estas fáciles y útiles técnicas y prácticas para maximizar el uso de nuestras Máquinas de Manifestación.

 “Piensa, cree, sueña y atrévete” Walt Disney