“El campo silencioso de la inteligencia es nuestra realidad fundamental”. Hendrik Antoon Lorentz
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…
Hendrik Antoon Lorentz; quien hizo importantes aportaciones en los campos de la termodinámica, la radiación, el magnetismo, la electricidad y la refracción de la luz. Formuló conjuntamente con George Francis FitzGerald una teoría sobre el cambio de forma de un cuerpo como resultado de su movimiento; este efecto, conocido como «contracción de Lorentz-FitzGerald», cuya representación matemática de ella es conocida con el nombre de transformación de Lorentz, fue una más de las numerosas contribuciones realizadas por Lorentz al desarrollo de la teoría de la relatividad.
Fue, al igual que Henri Poincaré, uno de los primeros en formular las bases de la teoría de la relatividad (frecuentemente atribuida primaria o solamente a Albert Einstein).
Fue ganador del Premio Nobel de Física en 1902, junto con su pupilo Pieter Zeeman, por su investigación conjunta sobre la influencia del magnetismo en la radiación, originando la radiación electromagnética.
En 1919, fue nombrado presidente del comité que se abocó al estudio del movimiento de las aguas marinas durante y después del reclamo del Zuyderzee en los Países bajos, trabajo que es considerado como uno de los mayores aportes que se han realizado en el estudio de la hidráulica. Sus cálculos teóricos, que corresponden al trabajo de ocho años, han sido reiteradamente confirmados en la práctica y constituyen parte de la estructura científica de la hidráulica.
Lorentz, merecidamente gozó de un gran respeto por parte de la comunidad científica mundial, y recibió una cantidad abrumadora de honores y distinciones provenientes de la mayoría de las partes del planeta. Frecuentemente, los congresos y simposios a los cuales a él le tocaba asistir, los presidía a solicitud de los concurrentes a ellos, manejando las sesiones con una habilidad excepcional, haciendo gala de su inteligencia, de su amable personalidad, y de su fluido dominio de varios idiomas.
Presidió hasta el día de su muerte, los Congresos Solvay y, en el año 1923, fue elegido miembro permanente del «Comité de intelectuales para la cooperación internacional» de la Liga de las Naciones, el cual estaba constituido, únicamente, sólo por los que se consideraba los siete más destacados eruditos del mundo. Lorentz lo presidió en 1925.
En su honor la Koninklijke Nederlandse Akademie van Wetenschappen (Real Academia Holandesa de Artes y Ciencias) creó en 1925 la Medalla Lorentz que premia las investigaciones teóricas de físicos.
También en su honor se bautizó el cráter Lorentz de la Luna.
“Energía viva, que puedes plantar en tu vida”…
















