“Energía viva que puedes plantar en tu vida”
James A. Garfield no sólo hablaba inglés, griego y latín, sino que también quería difundir esa habilidad entre los demás. A comienzos de su carrera profesional, Garfield enseñó idiomas clásicos en Nueva York. También se decía que era ambidiestro: la gente le hacía una pregunta en inglés y él escribía simultáneamente la respuesta en latín con una mano y en griego con la otra. Como anécdota cabe destacar que fue matemático aficionado y llegó a publicar una original demostración del Teorema de Pitágoras en el Diario de Educación de Nueva Inglaterra (New England Journal of Education).
Uno de sus hijos, James Rudolph Garfield, siguió los pasos de su padre en política y llegó a ser secretario de Interior con Theodore Roosevelt como presidente del país.
James A Garfield fue el segundo Presidente baleado y muerto en el cargo. Los doctores trataron de encontrar la bala con un detector de metales inventado por Alexander Graham Bell. Pero el dispositivo falló porque Garfield estaba acostado en una cama con resortes de metal, y nadie pensó en moverlo. Como el último de los Presidentes de cabaña, James A. Garfield atacó la corrupción política y ganó para la Presidencia la medida de prestigio que había perdido durante el período de la reconstrucción. Nació en el condado de Cuyahoga, Ohio, en 1831. Huérfano de padre a los dos años; condujo más tarde los equipos de barco del canal, ganando de alguna manera bastante dinero para una educación
















