«La esencia de la Semilla no está en la festividad como tal, sino en el tributo que se le rinde al Dios Saturno que fue desvirtuado por el humano».
En su honor se suspendían las sesiones del Senado, se cerraban los tribunales, se daba vacaciones a los escolares, se aplazaban ejecuciones y se liberaba a presos, se permitían los juegos de azar, se celebraban banquetes públicos, etc. La costumbre de bromas e inversiones propia de estas Saturnalias se sigue manteniendo en la llamada Fiesta de los Inocentes cristiana (28 de Diciembre). El 26 de diciembre se producía la fiesta helénica de Las Dionisíacas, con procesiones fálicas, mascaradas nocturnas, danzas enloquecidas, orgías báquicas, etc. El mes culminaba con la noche de las Strenas, cuando se celebraba el fin del año solar con enorme bullicio y fuegos.















